lunes, 29 de mayo de 2017

No fui yo... mira a ver si fuiste tú.

Ayer tuve una experiencia curiosa. Es alguien a quien he visto, LITERALMENTE, DOS VECES en mi vida. Una allá por finales de enero y otra ayer. La verdad es que esta persona me caía súper bien así de buenas a primeras y a pesar del numerito de ayer, aún sigo pensando que es una buena persona, que está pasando por un mal momento y me cayó a mí su... ¿cómo llamarlo para que no suene mal? Bueno, creo que todos sabéis a lo que me refiero.  El caso es que me hizo recordar lo que aprendí hace ya bastante tiempo: nadie puede hacerte daño más que tú mismo/a. No importa lo que te digan o te hagan, si tú lo aceptas o no encajas bien las acciones que los demás hacen (más especialmente cuando es de forma totalmente inocente y sin ningún ánimo de hacer mal) es asunto ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE tuyo, de nadie más.

Me explico mejor: sólo tú eres dueño/a de tu vida y de cómo te sientes, sólo tú debes ser capaz de aceptar o ignorar comentarios o acciones que vienen de los demás. Párate a pensar. ¿No te gusta lo que ha dicho o hecho alguien? Bien, apártate del juego, no juegues, no te involucres, no te metas, no te dejes llevar y busca siempre la parte positiva de las cosas.

Hacerse la víctima es fácil. Lo que no lo es tanto es tener la suficiente inteligencia emocional como para tomar las decisiones oportunas para que no te afecten ciertas cosas. También hace falta experiencia y madurez.

Además esta persona me tachó de "poco sensible" (¡JA! ¡YO! ¡Si es que no me conoce de nada y se lanza a juzgarme! manda narices las libertades que se toma la gente) sin embargo fue ella quien tuvo la "poca sensibilidad" (es curioso cómo vemos nuestros propios defectos en los demás) de atacarme en un grupo de chat de whatsapp, soltar la "perla" y salir corriendo del grupo sin dejar opción a que me pudiese defender. Además me bloqueó. A mí me demuestra cobardía e inmadurez además de quedar fatal porque esas cosas que tenía que decirme eran para mí... ¡habérmelo dicho en un mensaje privado...! ¡qué poco detalle! (el mismo del que se quejó sobre mí... y repito, curioso el cómo vemos nuestros propios defectos en los demás).

Muy, pero que muy curioso el cómo nos vemos reflejados en las personas con las que nos cruzamos... si estás con alguien y te molesta la forma en que juzga a los demás, por poner un ejemplo, sería tal vez el momento de mirarte a ti mismo a ver si sueles hacer lo mismo, aunque sea mentalmente... Lo que te molesta de los demás ¡lo tienes tú!. Háztelo mirar por tu bien. Cuando uno/a está en armonía consigo mismo, con la vida, con lo que le rodea, todo es perfecto, todo fluye y radias buena energía y los que se acercan a ti están en la misma onda. Quien se regocija, da energía y disfruta hablando de las cosas negativas, más de eso tiene y viceversa. Es una ciencia, es la famosa "ley de la atracción", no la vemos pero existe aunque no creamos en ella. Es como la ley de la gravedad, puedes no verla ni creer en ella pero ¡hey! si tiras una piedra desde lo alto verás cómo cae al suelo... tal cual ¡¡¡¡¡¡¡y ocurre SIEMPRE!!!!! Bien, pues la ley de la atracción funciona exactamente igual. Y aprovecho para recordaos esto: "cuidado con lo que piensas porque puede hacerse realidad". El poder del pensamiento.... buffff de eso ya he hablado en otras ocasiones pero lo volveré a hacer. 

En fin, un consejo: antes de criticar conoce bien a las personas y hazte un examen de ti mismo. Tal vez suspendas en algunas cosas de las que no eras consciente y, sobre todo, da las gracias por todas y cada una de las experiencias vividas... TODAS te enseñarán algo. 

Así que, a esta persona de ayer que se tomó las cosas como ella quiso vivirlas y no porque yo quisiera "darle el día", te deseo lo mejor y te mando mi abrazo, mi cariño y toda mi buena energía para que estés bien y gracias por enseñarme, ayer me di cuenta de que mi inteligencia emocional sigue en buena forma. Me enseñaste que, a pesar de tus malas maneras, no me afecta lo que dices, no va conmigo porque mi intención siempre fue buena y en ningún momento quise hacerte sentir mal. Te sentiste tú mal porque así lo quisiste y espero que algún día, cuando se amainen las aguas y seas capaz de verlo, recapacites y pienses "vaya tontería aquello". Y gracias porque me he dado cuenta de que las personas que me rodean me siguen apoyando y me animan a seguir así, porque ME CONOCEN... y tú no.

Diana.
"No cambies para que la gente te ame. Sé tú mismo/a y la gente correcta te amará"