domingo, 23 de abril de 2017

Y colorín colorado ¿este cuento se ha acabado?

- ¿¿¿¿¿En serio????? - dijo el dragón - pero ¿por qué todos los cuentos, películas e historias que os cuentan se terminan justo cuando empieza lo mejor?

- Mira dragón, yo vengo aquí a contarte cuentos, no puedo decirte más. Siempre ha sido así y... ¿qué quieres que le haga? Así me lo han enseñado siempre y así vengo a contarte mil historias cada día, ya lo sabes.

- A ver Diana, los humanos sois demasiado simples, tontos o algo os pasa, estoy convencido ¿cómo podéis dejar al libre albedrío una preciosa historia que acaba de empezar después de haber contado todas las batallas, malos ratos, sufrimientos y un largo etcétera de sinsabores y dejaros sin contar lo más bonito de la historia?

- Pues... ¿sabes qué? ¡Nunca había pensado en eso! ¡Tienes razón! Pero hoy precisamente es el día de San Jordi y la leyenda cuenta que tú no saliste bien parado...

- ¿Cómo que no? ¡Me transformé en una rosa! Una rosa que el caballero Jorge regaló a la princesa y gracias a eso todos los años en esta fecha los hombres regalan rosas a las mujeres... ¿Hay algo más bonito que eso? ¿Hay algo más bonito que ser recordado por una bonita causa? ¡¡El caballero salvó de la muerte a la princesa!!

- Vale, dos a cero, ¡vuelves a tener razón!

- Hazme un favor, ideemos un capítulo más.

- ¿Un capítulo más?

- Sí.

- ¿Qué pasó después con la princesa y el caballero?

- ¿Fueron felices y comieron perdices?

- ¿Pero tú eres tonta o qué te pasa? Por favor... usa tu ingenio... sé que puedes hacerlo muchísimo mejor...

- Vale, entiendo lo que me dices, lo intentaré... allá voy: "El dragón murió por la espada que Jorge clavó en su costado y de la sangre del dragón nació una rosa roja que el mismo caballero ofreció a la princesa.
Se cogieron de la mano y salieron de aquel lugar corriendo. Pero ninguno de los dos podía dejar allí al dragón. No tenían corazón para eso, no hubiese sido un final feliz. En realidad el único "mal" que sufría el dragón era su cautiverio en aquel lugar inapropiado para un dragón. Tampoco tenía mucho sentido que fuese el pueblo quien le alimentase y menos a base de humanos a falta ya de animales. Así que decidieron volver con él. 
El dragón estaba moribundo pero la princesa y el caballero, cogidos aún de las manos, apoyaron sus cuerpos en su enorme cuerpo. El amor de ambos hizo el resto, la herida se curó de inmediato, a espada cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. 
El dragón les explicó que lo único que deseaba era volver con los suyos, que una vez quedó atrapado allí por un hechizo y que agradecía al pueblo que le hubiera proporcionado alimento para no morir de hambre. Siendo agradecido el hechizo se deshizo y el dragón se convirtió en un precioso pájaro dorado que voló buscando su lugar en el cielo. Antes de marchar dejó caer una de sus plumas. 
El caballero y la princesa vivieron en el castillo como era de esperar. La pluma de aquel pájaro aún sigue en el alféizar de su ventana y todas las mañanas, cuando se levantan, ven juntos el amanecer con la pluma en la mano y recuerdan que nadie es de nadie, que la libertad es imprescindible y que cada cual puede volar cuando quiera, pero que si deciden quedarse es porque quieren estar juntos, porque su amor es verdadero..."



El dragón me escuchaba con los ojos cerrados y una sonrisa en sus labios de dragón. Cuando terminé suspiró, abrió los ojos, me miró con dulzura y entonces me dijo:

- Y ahora sí "colorín colorado, este cuento acaba de comenzar". Gracias princesa.

- Gracias dragón.


Diana.
"Hay plumas que no se vuelan nunca, son libres de hacerlo, pero deciden quedarse... porque están hechas de amor."