sábado, 11 de marzo de 2017

Buenos días corazón

- Hola corazón ¿Qué tal? ¿Cómo has dormido?

- Bueno, bien...

- ¡No lo dices muy convencido!

- ¡Es que si arranco no paro!

- Estoy aquí para escucharte... y recuerda que he empezado yo la conversación...

- Supongo que puedo hablarte, llevamos todo la vida juntos y eso es parte del porqué nos llevamos tan bien. No podemos vivir el uno sin el otro, me das la calma que siempre necesito y yo te doy la emoción que tu añoras, somos la pareja perfecta... verdad?

- Lo somos. Cuéntame qué te pasa anda!

- Tengo miedo...

- ¿Miedo? ¿De qué? Siempre has sido fuerte y valiente! ¿De qué tienes miedo?

- De las cosas que siento sin querer sentirlas, no puedo controlarme y eso me da miedo.

- En la vida hay veces que hay que dejarse llevar, no pensar demasiado y simplemente sentir lo que se vive, sentir que uno está vivo, sentir que uno se alegra y que hay momentos que siente tristeza,... es la vida, es así y hay que vivir todos y cada uno de los momentos como días de clase en el colegio al que ibas cuando eras pequeño... y así aprendemos, nos hacemos fuertes, crecemos, maduramos,... y las lecciones aprendidas nos sirven para no caer en otras iguales, aunque habrá otras nuevas y empieza de nuevo el bucle y de esta forma nunca dejamos de aprender... si lo piensas es precioso y perfecto, digno de ser vivido.

- Tienes razón, pero llevo ya tantos vendajes, tantas tiritas, tantos moratones y cicatrices que no sé si soportaría otro roce más contra algo porque duele, y mucho. Y tengo miedo de mí mismo porque, como te he dicho, no me puedo controlar. Si me gusta o me entristece algo reacciono al momento no puedo evitarlo. Y me gustaría poder hacerlo, me evitaría muchos problemas...

- No debes nunca evitar esas sensaciones, porque significan que estás vivo. Si quieres llorar de alegría llora, si necesitas llorar tu tristeza llórala, si la emoción es tan fuerte que te entra taquicardia siéntela (la emoción y la taquicardia, las dos cosas). Los vendajes pasarán, las tiritas acabarán por despegarse, los moratones se van con el tiempo y las cicatrices... bueno, algunas se quedarán para siempre, no voy a mentirte, pero significan que has llegado hasta aquí. Son parte de ti. Quiérelas y hazlas tuyas porque gracias a ellas hoy eres como eres.

- Debes de tener razón porque empiezo a latir de nuevo y es buena señal.

- Lo es compañero...

- Bien... me dejaré llevar, pero no te alejes nunca, contigo se me va el miedo, acompáñame en este camino siempre, hasta el último día, sin ti, realmente, no puedo vivir.

- En eso te equivocas... tú, corazón, eres lo más importante de este cuerpo. Sin ti soy yo quien no puede vivir. Así que vive, siente, disfruta, anhela, ansía, goza, acelérate y jamás te frenes hasta que estés realmente cansado y viejo. Tú eres lo más importante y por eso tú mandas muchas veces sobre mí. Tú tienes razones sobre el amor que yo no entiendo ni entenderé nunca y eso nos hace perfectamente distintos.


Título: "Cuando el cerebro y el corazón se pusieron de acuerdo"
Diana.
"Siente el miedo y hazlo de todas formas"

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