jueves, 20 de octubre de 2016

Hay cosas que simplemente no se piden

"No te voy a pedir que me des un beso. Ni que me pidas perdón cuando creo que lo has hecho mal o que te has equivocado. Tampoco voy a pedirte que me abraces cuando más lo necesito, o que me invites a cenar el día de nuestro aniversario. No te voy a pedir que nos vayamos a recorrer el mundo, a vivir nuevas experiencias, y mucho menos te voy a pedir que me des la mano cuando estemos en mitad de esa ciudad. No te voy a pedir que me digas lo guapa que voy, aunque sea mentira, ni que me escribas nada bonito. Tampoco te voy a pedir que me llames para contarme qué tal te fue la noche, ni que me digas que me echas de menos. No te voy a pedir que me rías las gracias, ni que hagas el tonto conmigo cuando mis ánimos están por los suelos y, por supuesto, no te pediré que me apoyes en mis decisiones. Tampoco te voy a pedir que me escuches cuando tengo mil historias que contarte. No te voy a pedir que hagas nada, ni siquiera que te quedes a mi lado para siempre.

Porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero."

Fuente: Un Rincón Maravilloso

*********************
Porque las cosas simplemente no se piden, salen, y si no salen es mejor no buscarlas. La vida tiene que fluir, los sentimientos tienen que fluir, nada puede ser forzado porque cuando uno se esfuerza no es verdadero. Las cosas reales se sienten con las manos del alma, con la caricia del corazón, simplemente SON, sin explicaciones y sin nada más.
Lo mejor de este mundo son las cosas inesperadas, son esos besos que durmieron y que se despiertan en el momento más insospechado. Son esas manos que acarician sólo por el hecho de amar a esa persona, sin necesidad de nada más. Son esas llamadas que te hacen sonreír o ese mensaje con una frase salida del corazón porque las cosas se dicen no se dan por hechas ni debe dar vergüenza poder expresarlas libremente. 

La vida no es tan complicada, la hacemos nosotros así porque no nos atrevemos a tomar decisiones, porque nos resulta difícil dar un paso hacia adelante, porque nos dan miedo los cambios y cuando te da miedo salir de una situación y no te mueves, nada cambia, y sigues con el miedo y la angustia porque no estás cómodo, porque no quieres estar ahí pero no haces nada y llega la tristeza, la frustración y el incansable paso de la vida.

El mundo no va a cambiar para ti. Si no te gustan los pantalones que llevas te los cambias tu, ¿no? pues lo mismo se hace con el resto de las cosas de tu vida. No importa quién te regaló los pantalones, ni cuánto te costaron ni el tiempo que los has tenido... la realidad es que AHORA no te gustan ya, ya no te sientan igual, no estás igual de cómoda,... es fácil, ¡cámbialos!

Diana.
"Lo importante no es lo que piensas sino lo que haces"


martes, 4 de octubre de 2016

La crudísima realidad

A veces sucede que estando en el lugar indicado en el momento oportuno, así como quien no quiere la cosa, "¡PAM!", alguien (o algo) te quita la venda de los ojos, sí sí, esa que sostienes con fuerza tú misma, la que te ataste con tres nudos bien apretados y vamos no te la pegaste con súper glue a la piel porque no te atreviste, pero pasársete se te pasó por la cabeza. Y tú eres consciente de que la llevas pero no quieres reconocerlo, porque ya es como parte de ti, la has hecho tuya, le tienes hasta cariño a pesar de la mugre que lleva encima y por supuesto, te hace vivir en tu mundo de "Yupi"... pero eres feliz así. 

Pero, como decía, de repente se te cae, un poder paranormal venido de la "situación oportuna" te la arranca de la piel sin piedad y sin avisar y entonces ves lo que no querías ver: LA CRUDÍSIMA REALIDAD quedando a la vista todo aquello que temías y que sabías que te iba a hacer sufrir. Es entonces cuando con un ahogado suspiro recurres a aquel ya tan famoso CARPE DIEM y te convences a ti misma de que su significado ahora cobra más valor que nunca.

Y a veces estos golpes de realidad es lo que de verdad nos hace falta para recordar lo que todos sabemos: 

vive hoy porque el mañana puede que no llegue jamás, 
presta atención a las cosas verdaderamente importantes, 
ignora las cosas que no te lleven a nada ni tengan valor, 
disfruta cada uno de los segundos de tu vida con las cosas y personas que más te hagan feliz, 
con lo que te haga sonreír, 
con aquello que te conmueva el corazón 
y rodéate de la gente que te aprecie, 
de aquellos que realmente quieres, 
de los que siempre están aunque estén lejos, 
aquellos que llenan tu vida de alegría
y, por supuesto, aléjate de aquellos que sólo te dan disgustos y hacen que tu vida sea un miserable infierno.

Con frecuencia me gusta regocijarme en aquellos pequeños detalles que llenan mi vida. A veces es un simple mensaje, a veces una simple llamada inesperada de alguien que aprecio, la vida son detalles que para muchos son inexistentes. Fíjate en ella, analiza las miradas, las palabras, los abrazos de aquellas personas que tienen una vibración especial, que resuenan contigo. Hay días buenos y otros no tanto, eso también es verdad, a veces me acuesto con la sensación de no haberlos vivido; dejo de hacer cosas que me apetecen simplemente porque "no son adecuadas" o "moralmente correctas" a los ojos de la sociedad y no me gusta, no me gusta que sea la sociedad la que me dicte lo que "está bien" o lo que "está mal" porque para algunos lo que es correcto para otros puede que no lo sea. Por tanto hay que hacer lo que uno considere que debe con sentido común, con honestidad, coherencia y franqueza con uno mismo.

Los golpes de la vida son necesarios para hacernos ver la realidad: no vamos a vivir para siempre, eso está claro pero HOY estamos vivos. Aprovechémoslo.

Os digo también que esta sensación de realidad tampoco me durará mucho, aviso, porque soy soñadora y me gusta sumergirme en mi mundo de ensueño donde todo es siempre posible. 

TODO EN ESTA VIDA ES POSIBLE.

Diana.
"Haz lo que tengas que hacer, de tal forma que cuando pasen 20 años no te arrepientas de lo que no hiciste... porque a veces, simplemente, es tarde."