miércoles, 14 de septiembre de 2016

Ciega, sorda y muda

Hoy, a mi ya mediana edad (reconozco que soy lenta para algunas cosas), he aprendido otra cosa más esencial para la vida y vivir tranquila y feliz: NO DIGAS TODO LO QUE SABES, NO ESCUCHES TODO LO QUE DICEN Y NO CREAS TODO LO QUE VES.

Y hoy me voy a centrar en aquello de "no digas todo lo que sabes", ni todo lo que piensas tampoco, a veces no hace falta ser tan sincera porque juega en tu contra, y muchísimo cuidado con qué le dices a quién y menos si es por whatsapp... ese "maravilloso" invento que nos lleva bobos a todos por la calle, por el tranvía, el autobús, la playa,... incluso a algunos conduciendo... que nos lleva constantemente a expresiones indeseadas, dobles sentidos, malas interpretaciones y demás cosas que acaban en pelea y en malestar general con la persona con la que hablas.

Hay algunas cosas que sólo pueden hablarse cara a cara, mirando a los ojos y escuchando entonaciones (cosas que no son posibles en el whatsapp) por eso yo, muchas veces, mando mensajes de audio, lo más cortos posible para no quitar mucho tiempo a la persona que está recibiéndolo, y evitar así una mala interpretación de mi mensaje al menos por mi tono de voz.

Pero hay veces que te lías en whatsapp (por ser el medio más popular) o cualquiera de esas aplicaciones para intercambiar mensajes y la madeja se lía de tal forma que luego a ver cómo la deshaces... Una al final se rinde y piensa que mejor dejarlo estar. 

Qué de situaciones se podrían evitar si pensásemos antes de responder. Y, si encima tenemos buena actitud y tratamos de pensar en que la otra persona es buena por naturaleza y nos quiere y que no puede estar diciéndome esto para hacerme daño, ya sería la bomba porque en vez de responder cualquier cosa preguntaríamos algo así como "¿qué me has querido decir con eso? creo que no te he entendido bien" y SEGURO que te lo aclara y todo sigue bien.

Pero cuando la madeja se lía... uffff, a veces pierdes la amistad o a veces tardas años en desliarla y con ese paso del tiempo se vuelve a hablar, se aclara todo y entonces viene el "madre mía, por qué tontería acabamos peleando y perdiendo la amistad todos estos años".

En fin, "pensar antes de hablar", siempre me lo dice mi padre. Menos "te echo de menos" por whatsapp y más "estoy delante de tu casa, ¿puedes salir?". Una vez desinstalé whatsapp y no veas lo feliz que fui durante un par de semanas. La gente me llamaba cuando querían hablar conmigo, o mejor aún, venían a verme con aquello de "como no tienes whatsapp"... a veces pienso que nunca debí volver a instalarlo...

Diana.
"Regla de salud mental: aprender a distinguir quién merece una explicación, quién sólo una respuesta y quién absolutamente nada."

La vida es un sinvivir

Realmente es precioso querer y sentirse querido. Lo peor de todo es que no todos saben querer y no todos se dejan querer y no todos, tampoco, aprecian y valoran cuando alguien les quiere, y digo querer de amar. También es cierto que, como me ha dicho mi amiga N.C.S hoy "Diana, he aprendido dos cosas estos días: una, no puedes obligar a nadie a que te quiera y dos, no puedes contener el agua en las manos. 


Lo que se tenga que ir se irá y lo que tenga que volver volverá. Eso está claro. Pero lo que también está claro es que las personas no somos terminales de aeropuertos esperando vuelos, reencuentros y besos. Somos aviones y debemos volar y bien lejos a veces, tomar el control y ser libres de a dónde queremos ir y si queremos volver o no eso ya es cosa nuestra también.


Quizás sea suerte, quizás el destino o quizás una oportunidad que se nos da, o una mezcla de las tres cosas, el tener cerca en algún momento a alguien que nos haga sentir especiales, aún siendo la persona más normal del mundo o aún siendo la situación más complicada del mundo. Pero vamos, desde mi punto de vista las complicaciones las buscamos nosotros porque nos morimos de miedo cuando hay que tomar decisiones, soy consciente de que es difícil y duro, pero también soy consciente de que con el tiempo siempre nos arrepentimos de no haberlas tomado o al menos seguro que tendremos la oportunidad de vivir un "¿y si lo hubiera hecho?". El "nunca es tarde" no está en mi diccionario... a veces ES TARDE y ya está.

Nadie es diferente y todos lo somos, tenemos nuestras cosas, como todos, tenemos nuestros miedos, como todos, incluso a veces tenemos inseguridades y días de tristeza, añoranza y pena y son esos días en los que un mensaje a la desesperada merece una respuesta con cariño, un beso de "estoy aquí" o un abrazo de "no te preocupes, no pasa nada, estoy cerca" en el mejor de los casos.

Tener que callarse es complicado cuando tienes tanto que decir, pero hablar o decidir no hacerlo no interfiere en la capacidad de observar, de recapacitar y de pensar cómo sería la vida si fuese de otra forma. Como el que observa una obra de arte que le gusta, un paisaje que le entretiene, un libro que le apasiona o una canción que te hace pensar...

A veces es sólo una frase la que soluciona una vida o la que saca una sonrisa y deja a un corazón tranquilo. ¡Es tan fácil! Hagamos la vida de los demás más feliz, más llevadera, más bonita, más.... eso... FÁCIL.

Diana.
"Ella le pidió que la hiciera feliz durante un minuto. Él le sonrió y aún le sobraron 59 segundos"

viernes, 2 de septiembre de 2016

Las segundas oportunidades no siempre existen

Yo frenaría antes para no volver a saltarme ese semáforo en rojo.
Yo le diría "te quiero" si hubiese sabido que no le volvería a ver.
Yo jugaría más con mis hijos si pudiese echar el tiempo atrás unos años.
Yo la besaría cada mañana, como si fuese el primer beso que le doy en mi vida.
Yo saldría un minuto antes de casa para no perderme el amanecer.
Yo me la jugaría por esa persona aunque estuviera muerta de miedo.
Yo me comería esa otra mitad de eso que tanto me gusta.
Yo estudiaría más aún de lo que estudié.
Yo no anularía ahora aquella cita.

Cuántas cosas se nos van de las manos en un momento determinado y años después nos arrepentimos ¿verdad? Pues bien, seamos conscientes de lo que tenemos AHORA, qué podemos hacer AHORA y por qué no lo hacemos, o nos da miedo ¿nos arrepentiremos como esas otras tantas cosas del pasado de nuevo? 

Aventúrate, no te eches a la espada nada más, cógelo con las manos y estúdialo, disfrútalo. Que cada cosa que hagas te haga sentir más seguro/a orgulloso/a de ti mismo/a, que valga la pena vivir y seguir viviendo, que nada te dé miedo, que te dejes llevar por el corazón que ya tendrás tiempo para pensar más adelante, que el primer impulso es lo que cuenta y el corazón y los sentimientos nunca se equivocan. 

Lánzate, disfruta y vive la vida tal y como se presenta porque tal vez no vuelvas a tener otra oportunidad. O tal vez sí pero por si acaso, aférrate a ésta...

Haz lo que tengas que hacer pero asegúrate de que en un futuro, cuando te pregunten, no estes arrepentido de no haber hecho o al menos intentado algo que querías... que al menos puedas decir orgulloso/a: "No salió pero al menos lo intenté con todas mis fuerzas" pero ten en cuenta que también podrías acabar diciendo "lo conseguí, me arriesgué, me la jugué y me salió bien".

Diana.

Ya lo dice el refrán "quien no arriesga, no gana"