sábado, 26 de marzo de 2016

Si hay que forzarlo... no es de tu talla.

Leí esta cita hace unos días y cada vez que la veo en mi móvil me doy cuenta de cuánta razón hay en ella. Por eso hoy me he decidido a reflexionar e intentar que lo hagáis todos los que paséis por aquí. Las casualidades no existen y por algo será.

Y es que esta cita se puede extrapolar a todo, no sólo a la talla de ese pantalón que te encanta y sólo queda ese en la tienda... no insistas, la cadera no te entra... ¡no es tu talla!. Ni tampoco esos zapatos... son preciosos y justo lo que andabas buscando y, encima, el precio es insuperable, tienen que ser para ti, PERO ¡¡¡no son de tu talla!!! Está claro que te aprietan y acabarás con los pies en carne viva, con los zapatos al fondo del armario o regalándoselos a alguien...
¿Y esa amiga? ¡o amigo! Tu la llamas así pero ella no parece tener la más mínima intención de serlo ¿para qué insistes en ir a buscarla para salir? ¿Será por gente en el mundo?

Pero el gran premio va para ese gran amor del que estás locamente enamorada/o... ahhhhhh ese sí que cuesta ¿eh? Amores hay muchos, tantos como tipos de relaciones, pero tú quieres ESE, y pues como que no fluye la cosa, que se hace cuesta arriba, que hay mucho esfuerzo y poco interés,... hmmmmm habrá que ir pensando en dar soluciones a esto.

El amor egocéntrico es el que lo quiere todo para él, esto cuando se trata de los hijos hacia los padres, es comprensible. 
Está el amor incondicional que yo lo describiría como el que se da de padres a hijos. Los que somos padres creo que lo entendemos a la perfección.
El amor adulto es el que es recíproco entre dos personas adultas y en el que hay condiciones y respeto para continuarlo. 
Pero está también el llamado amor tóxico. Éste también se da entre adultos pero es un amor insano porque genera sufrimiento, ansiedad, malestar. 

Ya en otra ocasión hablé de que en el amor, si es realmente AMOR, no hay sufrimiento. El amor no es para sufrirlo, si no, perdona que lo diga tan descaradamente, pero no es amor. Si no lo entiendes ahora algún día te darás cuenta y recoradarás estas palabras.

Cuando nos sentimos mal en pareja es porque no estamos amando de forma sana. El amor sano es aquel amor que te respeta a ti, respeta al otro y aún y así da cabida a las necesidades de ambos y de la pareja, porque en una pareja hay TRES: tú, la otra persona y "eso" que creáis entre los dos: la pareja.

my love life
Lo ideal sería vivir complacientemente un amor de pareja adulto ¿no?. Para esto hay que cumplir unas normas muy básicas (y hablo desde mi propia experiencia):
 1- Nunca dejes de quererte, tú primero y luego los demás. Si no te quieres tú difícilmente puedes querer a otros. Y, para no dejar de quererte, nunca te traiciones, no dejes de ser como eres para complacer al otro... gran error, acabarás pagándolo. Si tengo que “disfrazarme” para que me quieran, mal voy. Busca personas a quienes gustes tal y como eres, sin esfuerzos.
2.- Nunca forzar a la pareja a que haga lo que tú quieres como tú quieres, aunque creamos que es lo mejor para la pareja. El respeto es la base sobre la que se construyen las relaciones sanas, es una falta de consideración grave hacia al otro desacreditar su punto de vista (aunque no estemos de acuerdo) o ignorar sus necesidades anteponiendo las propias. La mejor manera de amar al otro es respetando su ser, aunque duela, y hacernos cargo de ese dolor para restablecer el bienestar lo antes posible.
3.- Atender las necesidades de pasión, intimidad y compromiso de la pareja.

Da, escucha y buscad soluciones a las cosas conjuntamente. Si alguna de estas tres cosas no se dan, es hora que abrir nuevas sendas, tal vez buscando ayuda en un profesional que os ayude a ver las cosas de otro modo para que así podáis crecer juntos solventando los problemas como adultos.
Y si, aún con ayuda, no logras resolver el asunto entonces habrá que preguntarse si esta relación es de tu talla o no. Si no lo es... pues... ¡ya sabes! ¡¡Y no pasará nada!! Si algo no funciona en la casa hay que cambiarlo ¿verdad? Si las pilas del mando a distancia se han agotado no importa lo fuerte que presiones los botones... no va a funcionar... ¡cambia las pilas!

Diana.
"La vida es sencilla... somos nosotros los que la complicamos"

 


lunes, 14 de marzo de 2016

Cada minuto cuenta

¡Cuánto tiempo!

Y qué razón tenía Einstein al decir que el tiempo es relativo. ¿Qué es un segundo? Pues puede que para ti, que estás leyendo esto, no sea prácticamente nada. Pero pregúntale a cualquier corredor de Fórmula 1 si un segundo es importante para él. Te has parado a pensar cuántos coches pueden pasar por la línea de meta en sólo un segundo?

A veces queremos que pase rapidísimo. Otras quisiéramos detenerlo. Unos días parece que no terminan nunca mientras otros da la impresión que se nos van de las manos. Y es molesto porque lo rápido que pasa el tiempo es directamente proporcional a lo bien que te lo estás pasando. Es simple, cuanto mejor te lo pasas más rápido transcurre.

¿Recuerdas en tus días de infancia lo rápido que se te pasaban las clases que más te gustaban? Sin embargo las que aborrecías se te hacían interminables... Pues sí, el tiempo es relativo e injusto.

Además no hay nada ni nadie que lo detenga. Por más que te esfuerzas no hay nadie en el mundo que haga detener esas finas agujas que hacen "tic, tac" a cada segundo que pasa. ¿Quién inventaría el puñetero relojito? Pero en realidad vivimos por y para él. Todo tiene su tiempo. Quedamos a una hora, acaba nuestro trabajo y nos vamos a casa a otra, la hora de despertarse (de las favoritas para muchos - modo sarcasmo "ON"), la hora del té de los ingleses...

Sin mencionar el cómo pasan los años una vez pasas, digamos, la barrera de los 30... ¡joba! ¡¡Parece que fue ayer!! ¡¡¡Y cada vez más rápido!!! Y tienes niños y de repente te das cuenta de que la ropa que les estaba bien el mes pasado se les ha quedado pequeña... ¡¡¡y tú creces con ellos!!!

A mí me gustaría vivir sin tiempo, seriamente, ¡al menos un día!.

Así que si pudiera yo regalaría tiempo... algo que la mayoría hoy en día no tiene, tiempo para reír y divertirte, para estar contentos, tiempo suficiente para hacer todo lo que quieres hacer, tiempo para pensar con calma, tiempo para dedicarte no sólo a ti sino también a los demás. Tiempo para asombrarte de las cosas de la vida, para tener confianza plena en alguien. Tiempo que puedas detener en esos momentos inolvidables que vives, para crecer, para madurar, para ser tú.

Regalaría tiempo a aquellos que perdieron la esperanza mil veces y para amar con el alma otras mil más, tiempo para soñar. Tiempo también para perdonar y entender, para aceptar una derrota y escribir una nueva historia.

Tiempo... tiempo para vivir, para disfrutar realmente y sin prisa. Tiempo para que sientas cada segundo como un regalo que te doy. 

Creo que sería el mejor regalo que podría ofrecer a cualquiera. Incluso a mí misma.

Diana.
"Los sueños jamás serán pequeños si las ganas son grandes"