martes, 30 de junio de 2015

Hice llorar hasta a los ángeles

Como la lluvia, como la brisa
Sencillo como una sonrisa
Como la tierra donde naciste
Como la búsqueda de amor
Como la eternidad del beso
Como el calor de un abrazo viejo
Como la tarde que te perdiste

Y encontraste el corazón
Es como el pacto con Dios
Vida…
Como el silencio del mar adentro
Como el jaleo de lo inconexo
Como el murmullo de aquella orilla
Como el planeta y su emoción

Quiero ser parte del universo
Ya mi esperanza no tiene miedo
Frente al destino tengo tu voz
Ya no pongo condición

Es que no te quiero perder
Yo hice llorar hasta a los ángeles amor
Sé que no es fácil el perdón
Pero si buscas en mis ojos
En lo más profundo
Sólo verás el reflejo de tu rostro 
Y es que no te quiero perder
Seremos lo que quieras

No hay limitación
El horizonte es un balcón
El más allá no queda lejos
Y lo nuestro puede estar mejor

Yo pongo el alma con esmero
Morirme vivo es lo que quiero
Hice llorar hasta a los ángeles
Que me lo perdone Dios
Vale la pena que lo intentemos
Es una prueba no tengas miedo
Que se haga corto cualquier adiós
Que la noche dure amor, amor, amor

Y es que no te quiero perder
Yo hice llorar hasta a los ángeles amor
Sé que no es fácil el perdón
Pero si buscas en mis ojos
En lo más profundo
Sólo verás el reflejo de tu rostro
Y es que no te quiero perder
Yo hice llorar hasta a los ángeles amor
Yo hice llorar a mi canción

Viajé hasta el fondo de los mares
Y he escalado hasta tocar el sol
Ves que sí se puede crecer
Yo hice llorar hasta a los ángeles amor
Pero he arreglado mi desván
Viajé hasta el fondo de los mares
Y he escalado al mismo sol

Como una espina que acaricia…

"Hice llorar hasta a los ángeles", Alejandro Sanz.

lunes, 29 de junio de 2015

Los cuatro acuerdos de la sabiduría tolteca.


1. NO SUPONGAS.
No des nada por supuesto. Si tienes duda, aclárala. Si sospechas, pregunta. Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y no tienen fundamento.

2. HONRA TUS PALABRAS
Sé coherente con  lo que piensas y con lo que haces. Ser auténtico te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.

3. HAZ SIEMPRE LO MEJOR.
Si siempre haces lo mejor que puedes, nunca te recriminarás ni te arrepentirás de nada.

4. NO TE TOMES NADA DE FORMA PERSONAL.
En la medida que alguien te quiere lastimar ese alguien se lastima a sí mismo y el problema es de él y no tuyo.



    domingo, 28 de junio de 2015

    Un tema serio, muy serio.

    Lo siguiente que vais a leer es un escrito de un profesor universitario acerca de un alumno. Es uno de muchísimos casos, desgraciadamente no es el único. El futuro está en los universitarios de hoy en día, en los adolescentes y en los niños. Es un tema serio, muy serio... Lo que él habla debería ser escuchado en cada familia y especialmente por los gobernantes de este país. Es un tema que me preocupa y mucho, como maestra, como madre y como ciudadana de este mundo. Aquí os lo dejo para que penséis un rato...

    Diana.
    "Si buscas resultados diferentes no hagas siempre lo mismo".

    **********************
    No es un alumno más. Este es el segundo año que le he dado clase y en estos dos cursos no ha faltado ni un solo día. Participa en todas las actividades programadas en el aula con un interés que pocas veces he visto en mis más de quince años de experiencia docente. Pregunta, discute, debate… pero siempre desde el respeto hacia el profesor y hacia sus compañeros.

    A la hora de los exámenes lucha como el que más por sacar la máxima nota de la clase. No, no hablo de una buena nota… sino de la mejor nota. Suele lograrlo pero cuando no lo consigue sube al departamento a revisar su examen. Lo hace con educación, sin pretextos y solamente para saber cuáles han sido sus fallos. Los ve, los anota y se vuelve contrariado. Hace un año se quedó en puertas de la matrícula de honor de mi asignatura pero otro compañero hizo más méritos. Se fue de la revisión con los ojos enrojecidos y cuando le pregunte el porqué de su actitud no quiso contestarme. No lo entendí, el sobresaliente que había obtenido era muy meritorio, pero lo dejé marchar.

    Su actitud en las clases prácticas que llevamos a cabo en el laboratorio también es inusual. A menudo aparece con unacámara de fotos para captar imágenes de todos los experimentos que hacemos. Eso sí, me pide permiso cada vez que lo hace. La primera vez que apareció con la cámara le pregunté cuál era su objetivo. “Me gusta enseñarle a mis padres, a mis hermanos y a mis amigos lo que hacemos en la universidad”. No seguí preguntando.

    Pero el amor de este alumno por la ciencia no se queda ahí. Pertenece a dos asociaciones de divulgación científica. No, no solo se limita a pertenecer a ellas, tira del carro de las mismas como el que más. Está presente en cada una de las reuniones, organiza actividades, sube contenidos… su vida es la ciencia.

    Ayer le tocaba volver a examinarse conmigo. Como suelo hacer antes de cada examen imprimo la lista oficial de alumnos matriculados para que luego firmen en ella. El alumno protagonista de este post no estaba en esa lista por lo que no podía examinarse. Pensando que era un error administrativo llamé a la secretaria de la facultad a la que está adscrita la carrera universitaria que está cursando. No, no había ningún error.

    Mi alumno no había podido pagar las cuotas en las que había fraccionado su matrícula y había sido dado de baja en la asignatura. El mazazo fue tremendo. No me lo podía creer. Tras dos años dejándose la vida formándose para su futuro todo se había ido al traste.

    A lo mejor debería haberme mantenido al margen pero no pude evitarlo y lo llamé. Quedé con él y nos tomamos un café. Me contó su historia, la misma que está azotando a miles de estudiantes universitarios distribuidos por toda la geografía española.

    A pesar de que estaba trabajando para sacarse la carrera ni sus recursos ni los de su familia le permiten seguir pagando las tasas universitarias. Tiraba la toalla. Yo no podía articular palabra… pero empezaban a cuadrarme muchas cosas.

    Ahora entendía aquellas lágrimas cuando no podía alcanzar la matrícula de honor en una asignatura. El alcanzar la máxima nota le hubiese eximido de pagar las tasas de la matrícula de una nueva asignatura.

    Aguanté el tipo como pude. Creo que no se me escapó ni una lágrima porque mi monumental cabreo no lo permitía. Pero aun hay más. Él no es el único afectado de su situación. Detrás de cada uno de estos casos hay un drama familiar. No me puedo imaginar tener que ver cómo mi hija tiene que abandonar sus estudios por no poder ayudarla.

    Le comenté que hay universidades que están haciendo grandes esfuerzos por intentar ayudar a las personas que se encuentran en su situación. Unas están creando fondos sociales de ayuda, otras crean nuevos programas de becas. Personalmente reconozco el esfuerzo de estos centros pero, sinceramente, creo que son parches. El problema es de raíz. Los alumnos de muchas universidades están pagando en 2012-2013 una media del 38% más que el curso anterior por sus matrículas. Esto es inadmisible. Digamos las cosas claras. Los recortes que se están haciendo en la educación pública de este país son una vergüenza. Mucha gentes los está sufriendo ahora mismo en sus carnes pero voy más allá, en un futuro las consecuencias para nuestro país serán devastadoras.

    Terminamos ese café. Él no ha perdido la esperanza. Está buscando trabajo como loco para poder matricularse al menos de una asignatura para el curso próximo. Me comentó los proyectos que tiene para las dos asociaciones de divulgación científica a las que pertenece. Lo hizo con una ilusión que me dejaba asombrado.

    Me explicó su obsesión por hacer fotografías de cada experimento que hacía en el laboratorio. Su único objetivo en prácticas no era aprobar las asignaturas.Quería llevar la ciencia a la calle. Quería enseñarle al mundo, según sus propias palabras, “que la ciencia también tiene su belleza y que puede llegar a emocionarles tanto como a mí”.

    Durante toda la conversación me demostró que su amor por la ciencia podía más que su drama personal… el mismo por el que están pasando miles de familias en toda España. Yo ya no estaba ni emocionado. Solamente me apetecía mandarlo todo a la mierda. A esta gente, la que de verdad podría ayudar a sacar a nuestro país de la situación en la que se encuentra por su fuerza y sus ganas, se les corta las alas de forma incomprensible. Yo ya estoy hasta los huevos. 

    Nos despedimos. Pienso ayudarle. A mi manera. Será otro parche. Pero este tema me ha llegado tan dentro que no puedo mirar a otro lado. Sí, ya sé que a lo mejor soy injusto porque habrá otras personas cercanas a mí en situaciones parecidas. Chavales frustrados por no poder estudiar. Sí, lo que leen, frustrados por no poder estudiar. Tiene cojones.

    Acabo. La situación en la Universidad está llegando a límites insospechados hace unos años. En un primer momento fueron los laboratorios los que se empezaron a quedar vacíos. Los impresentables recortes en investigación provocaron que miles de jóvenes científicos tuviesen que dar por concluida su carrera investigadora al no obtener becas o contratos que les permitieran realizar sus tesis doctorales, estancias predoctorales o consolidar sus plazas definitivas. Ahora las que se quedan vacías son las aulas. Cientos de alumnos empiezan a abandonarlas por no poder hacer frente a los pagos de las tasas universitarias. Los recortes en educación, sumados a los anteriores citados en investigación, están llevando a generar una sociedad que en absoluto estará basada en el conocimiento. Serán otros valores los que reinen en ella. Los mismos que los de las personas que nos han llevado a esta situación.

    Esa tarde tengo otro examen. En unos minutos tendré que imprimir la lista oficial de matriculados. Tengo miedo de lo que pueda encontrarme. Esto es una mierda. Una puta mierda.

    Jose

    sábado, 27 de junio de 2015

    Piensa en ti. Todo lo que piensas de ti, no eres tú.

    Hace tiempo leí este escrito de un tal Mariano Alameda y me pareció tan interesante que lo guardé para ponerlo en el blog en algún momento. Hoy, que me he puesto a ver qué tenía por ahí, lo he vuelto a leer y me ha vuelto a gustar. Así que aquí os lo dejo, a ver si os gusta tanto como a mí.

    Diana.
    "Estamos tan ocupados con lo que ocurre a nuestro alrededor que nos cuesta hacer una pausa para ver lo que ocurre en nosotros mismos".

    ******************

    Todo lo que pienses de ella, no es ella. Eres tú. Eres tú pensando en ella. Eres tú relacionándote con tus recuerdos, con tus conclusiones, con tus miedos, con tus anhelos. Todo pensamiento sobre tu madre no es tu madre real. Tu madre física está en su casa y lo que piensas de ella, no es ella. Eres tú pensando. Así con todo.

    Todo lo que crees de tu familia es imaginación. Solo es pensamiento, modificado por la memoria. Esos pensamientos van cargados de emociones, de recuerdos y crees que son la verdad. Sin embargo, no son la verdad. Son solo pura imaginación. Son tus propios pensamientos, que salen de ti. La familia imaginaria que tienes en la cabeza es el producto de las conclusiones que tu mente tomó de experiencias reales que tuviste en la infancia. Desde entonces has ido creando una historia personal con respecto a cada uno de los personajes de tu familia. Y los tienes en tu cabeza. Sin embargo, esos pensamientos no son tu familia. Eres tú pensando.

    Pero lo más sorprendente no es que lo que pienses de ellos no tenga que ver con su verdadera identidad. Lo más sorprendente es que lo que piensas de ti tampoco tiene nada que ver contigo. Esas experiencias infantiles que crearon las imágenes que tienes de tu familia son las mismas imágenes que han creado la idea que tienes de ti mismo. La familia imaginaria ha creado tu ego: todo eso a lo que tú llamas "yo". Y todo eso a lo que llamas "yo", está equivocado: Cualquier autoidentificación está equivocada.

    Pensamos que somos seres individuales, que tenemos libre albedrío para decidir lo que queremos hacer con nuestra vida. Sin embargo, el libre albedrío no es más que el ego identificándose o no con una acción que ya ocurría por si misma. Cuando vamos a ver a nuestro equipo al estadio de fútbol, y éste gana, llegamos a casa tan ufanos y decimos “hemos ganado”; pero si el mismo equipo pierde el partido, al llegar a casa decimos “han perdido”. El ego se identifica o no con lo que sucede dependiendo de si le conviene a su idea de si mismo. Pobre cobarde enredado.

    Damos por hecho que creamos la realidad, que somos dueños de lo que acontece o que tenemos la posibilidad de ajustar nuestro entorno a nuestra personalidad: farsa. Cuando las cosas nos van bien, nos creemos muy ufanos que merecemos lo que nos pasa, que nosotros hacemos la realidad, que somos creadores. El problema llega cuando la cuesta va hacia abajo… Entonces pensamos… ¿Qué pasa?¿Por qué me pasa esto? ¿Qué pasa con la ley de la atracción? Bla, bla… El ego intentando existir. El ego identificándose o no con los hechos que acontecen en la realidad. El ego intentando manipular una realidad que va muy por encima de él. Vano intento cargado de dolor.

    Toda crisis es el resultado de una relación entre el ego creado y la respuesta del entorno. Si no coinciden, sobreviene la catástrofe. El entorno cambia continuamente. Imagina que vives en España, y que eres un ejecutivo de éxito, con familia estable, la gente te admira. Tu ego se pavonea de lo que has conseguido. De repente, tu mujer te deja, te quedas sin trabajo y te tienes que ir a otro país para hacer otra labor por debajo de tu categoría. ¿Qué hacemos entonces con la idea de uno mismo como ganador, qué hacemos con nuestro exitoso personaje cuando el entorno nos dice que somos un pobre inmigrante sin relaciones ni dinero? ¿Cómo puede bailar el ego entre los conceptos fantásmicos del éxito y el fracaso?

    El ego es, básicamente, un espectro mental inexistente creado por la familia y la sociedad, un subproducto del conflicto, un epifenómeno del miedo. Una entidad creada tanto por las experiencias vitales como por la herencia inconsciente. Nos creemos independientes y muy seguros de existir separados del mundo “externo”, pero no nos damos cuenta de que el entorno es el que fabricó nuestra personalidad. Sobre todo el entorno familiar en la primera infancia. Sobre todo la relación con papá, la relación con mamá y la relación con los hermanos.

    Toda familia es un sistema holográfico. Por eso todos los elementos que lo componen son modificados cuando uno de los elementos varía. Los padres felices suelen hacer hijos felices. Los niños siempre son un proyecto de los padres, aún cuando no lo hagan conscientemente. El cuerpo del niño y su personalidad obedece de manera consciente o inconsciente al deseo parental. Y sin embargo crecemos creyendo que nosotros somos así o asá por nuestra culpa.

    Nos gusta una mujer y al enamorarnos de ella creemos que es una decisión propia. Sin embargo, cuando comprendes cómo el ego se forma y su funcionamiento, compruebas que la persona de la que te enamoras tiene reglas base familiares compartidas o tiene similitudes con lo maravilloso de tu mamá cuando eras niño o que su personalidad tiene los antídotos a lo horrible de tu papá. O, simplemente, complementa tus carencias. Entonces, eso nos enamora. Y nos creemos que hemos decidido enamorarnos…

    Lo que hacemos es el resultado de las conclusiones que tomamos en la relación con nuestros familiares en el pasado infantil. Y esa relación de amaestramiento infantil es verbal, no verbal, simbólica y deductiva. Es el ego que nos atrapa en una jaula de imaginación. Todo ego es un fantasma, intentando existir, porque en el fondo sabe que no existe. Intenta que el entorno le refuerce y le apuntale, pero es un intento vano. El ego no se da cuenta de que lo que llamamos “fuera de nosotros” no es fuera, sino dentro. El ego no se da cuenta de que lo que llamamos “dentro de mi mismo” no es más que la reacción a lo que pasó fuera. No nos damos cuenta de que lo que pensamos no tiene porqué ser real, de que lo que creemos de nuestra gente no es más que nosotros mismos pensando. El que tira ascuas, se quema las manos. Si odias a tu padre, el odio no es de él. Es tuyo.

    Del mismo modo que no has haces nada para que te crezca el pelo o no haces nada para latir el corazón o para hacer la digestión, así tampoco has hecho nada para crearte a ti mismo. Las experiencias infantiles te han hecho llegar a conclusiones sobre quién eres, cómo eres y cómo funciona el mundo. Pero el mapa que tiene tu pensamiento no está alineado con la realidad. No tenemos en cuenta la herencia psicológica, los patrones de repetición inconsciente. No nos damos cuenta de que todo es doble, femenino y masculino dentro de tí. No nos damos cuenta de que nuestro pensamiento es, sobre todo, papá y mamá hablando en nuestra cabeza. No nos damos cuenta de que lo que es en los padres, lo es en los hijos, por mimetismo o por distinción. Lo que llevamos por dentro, en nuestra información mental, creado por las experiencias pasadas, es el filtro que nos muestra el mundo. El mundo que vemos es el mundo que somos. Somos un hombre viviendo dentro de un mundo de hombre, al igual que un perro es un perro viviendo en una realidad de perro. Y esa percepción está en continuo cambio, nada permanece. Por eso el ego sufre, porque no se comprende, porque no sabe como ha sido formado, porque se apega a no perder los placeres y teme que lleguen los dolores recordados. El deseo es el recuerdo del placer. El miedo es el recuerdo del dolor. El ego nos desalinea de la realidad.

    Para comprender quién eres has de comprender quién creías ser y porqué. Para liberarte has de hacerlo de tu identidad condicionada. Para tener un comportamiento alineado con la realidad, has de darte cuenta de cuando te desalineas. Para elegir con verdad, hay que saber qué es mentira. Para evitar que te pasen esas cosas que te pasan continuamente y no quieres, has de saber porqué suceden, para qué suceden. Así se evitan las repeticiones compulsivas cíclicas que se dan en cada generación. Comprender quién es uno y como ha sido creado permite incrementar los dones a los hijos.

    Con un nivel de conciencia bajo, la persistencia cíclica perdura. Es lo que han llamado los ciclos kármicos o, como dijeron los chamanes, el tonal de los tiempos. Solo con un desierto meditativo a la búsqueda de quién mira el mundo tras tus ojos y quién vive en tu cuerpo puede uno alinearse al cambio y a la transformación que gobiernan la realidad. Entonces uno encaja en el motor del universo y se puede relajar y encontrar la paz.

    Piensa en ti. Todo lo que piensas de ti, no eres tú.

    Autor: Mariano Alameda.


    viernes, 26 de junio de 2015

    Mamá, ¿dónde está la señora del GPS?

    Se las inventan todas y un viaje puede llegar a ser un calvario si vas con niños y no vas preparada. Desde mi experiencia viajar con niños, especialmente si vas en coche y lejos (o muy lejos), puede acabar contigo y más vale que, para que eso no suceda, goces de un extra de paciencia e imaginación, además, por supuesto, de comida poco sana y películas si puede ser (gran invento el del DVD en el coche, todo sea dicho de paso).





    El caso es que se acercan las vacaciones y muchos arrancan el coche para salir de viaje. ¿Has viajado en coche con niños? ¿No? Si ésta es la primera vez asegúrate de saberte un buen repertorio de canciones infantiles, juegos y mentirijillas. Sí sí, mentirijillas, porque quién no ha oído un "¿Hemos llegado ya?" o "¿Cuánto falta?". Ante estas preguntas, que te las harán varias veces durante el trayecto, tienes que estar preparada con varias respuestas, según el momento en que la pregunta sea citada. Frases como: "queda un ratito, duérmete un poco", "ya queda menos" o "cuando lleguemos te aviso" pueden ayudarte a que no vuelvan a preguntar en los próximos tres minutos, al menos. Eso no son ni siquiera mentiras, pero existir existen, como las meigas que haberlas hailas...


    Algunas son para salir del paso, pero hay metirijillas que realmente pueden ayudarte. Si tienes dos hijos más o menos pequeños muchas veces habrás sido testigo de cómo el coche se convierte en su ring de boxeo en pocos minutos. Gritos, golpes, patadas, lloros... Lo único que se te ocurre es amenazarles con que si siguen así "desconcentraréis a la señora del GPS y nos perderemos". Es una mentirijilla que puede tenerlos pensando un ratito, hasta la próxima bronca... o hasta que la señora del GPS diga algo así como "continúe la ruta durante 250 km." y se esté un buen rato callada... si empieza otra bronca entonces puedes salir con un "la habéis desconcentrado y está pensando, si habláis se equivoca y llegaremos más tarde". Esto, claro está, no funciona con niños mayores de 5 años...

    También puedes tener la suerte de ver un coche de policía, entonces puedes aferrarte al "nos van a reñir o a poner una multa si seguís peleando". Esto los silenciará en cuestión de segundos, al menos hasta que ya no vean el coche de policía...

    También puedes recurrir a la ayuda del conductor del coche en ese momento y que diga algo así como "mamá se encuentra un poco mal y quiere dormir". Lo más seguro es que de esta forma goces de un buen ratito de silencio o que incluso, con un poquito de suerte, hasta se duerman ellos... ¡y tú!

    También existe una fina línea que separa las mentiras piadosas de las amenazas del tipo "¡si no os calláis nos volvemos a casa!". Bueno, la verdad es que en este caso es una amenaza en toda orden, con la línea separatoria bien lejos. Hay que reconocer que, aunque sea por las malas y recurriendo a las amenazas, parece que funciona: al menos por un ratito, los niños se callan. Y ya sé que amenazar no está nada bien pero a veces es imprescindible, especialmente cuando llevas 8 horas prácticamente encerrada en un cubículo de, más o menos, tres metros cuadrados en el mejor de los casos si tienes un coche medianamente grande, con esas personitas adorables y que quieres con toda tu alma pero que se cansan de ver pasar árboles por la ventana.

    Sea como sea, tienes que hacer el viaje ameno. Los libros son buenos amigos de viaje también, pero se acaban pronto y no quieres llevar toda una biblioteca con el poco espacio que te queda ya entre maletas, mascotas, juguetes, comida y bebida. Además, a mí personalmente me marea muchísimo el leer en el coche. Las consolas de videojuegos o los iPads entretienen bastante a los más mayores, pero se quedan sin batería...

    Como decía, las películas te salvan durante un buen rato pero claro, no pueden ver 6 películas, por eso mejor lleva unos CDs con música de los Payasos, Rosa León, Enrique y Ana o lo que haga falta y canta a voz en grito con ellos hasta enloquecer al conductor. Cuenta los coches que pasan en dirección contraria o busca uno de color naranja o amarillo, busca formas en las nubes o un coche con un número determinado en la matrícula, las "palabras encadenadas" y el "veo, veo" son siempre muy socorridos, en fin, ¿alguna idea más además de conseguir que mágicamente se duerman?

    Diana.
    "Un gran hombre es aquel que no ha perdido su corazón de niño"




    martes, 23 de junio de 2015

    ¡Tú vales mucho más!

    Un día un sabio maestro recibió la visita de un joven que se dirigió a él para pedirle consejo:


    — Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?


    El maestro sin mirarlo, le dijo:


    — Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... y haciendo una pausa agregó: — si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
    — E... encantado, maestro— titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.


    —Bien— asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y al dárselo al muchacho, agregó:


    — Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, quienes lo miraban con algún interés.


    Pero les bastaba el escuchar el precio del anillo; cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.


    ¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Triste, subió a su caballo y volvió a donde el maestro se encontraba:


    — Maestro -dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
    — Qué importante lo que has dicho, joven amigo —contestó sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.
    El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:


    — Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
    — ¡58 MONEDAS! — exclamó el joven.
    — Sí, - replicó el joyero - yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...


    El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
    — Siéntate —dijo el maestro después de escucharlo— Tú eres como este anillo: Una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?


    lunes, 22 de junio de 2015

    Lección de karma. Reflexionando un lunes cualquiera.

    Cuando un pájaro está vivo se come a las hormigas. Cuando el pájaro está muerto las hormigas se lo comen a él. El tiempo y las circunstancias pueden cambiar en cualquier momento. No subestimes o lastimes a nadie en la vida. Puede que hoy seas poderoso, pero recuerda que el tiempo es más poderoso que tú.
    Se necesita sólo un árbol para hacer un millón de cerillas pero una sola cerilla para quemar un millón de árboles.

    Sé bueno y haz el bien.
    Siempre.

    lunes, 15 de junio de 2015

    Estado: Aprobando mis asignaturas

    Si estar vivo es lo opuesto a estar muerto, entonces la vida, en sí, no es difícil. De verdad, no lo es. Sólo tienes que ocuparte de respirar, dormir y comer. Así ya se vive, digamos que existes, que no estás muerto ¿no?.

    Pero si vamos un poco más allá, nos damos cuenta de que la vida no consiste sólo en vivir, sino en CONVIVIR en una sociedad y ahí es donde vienen un montón de problemas. Problemas de convivencia, problemas sociales, problemas de diferentes caracteres entre las personas,... ¡Aaaaaaah amigo! Ya no es tan fácil esto de la vida...

    Pero debes ser consciente de una cosa: los problemas, menos mal, no son eternos, siempre tienen solución, a veces llega en un corto periodo de tiempo a veces tarda más en llegar, pero SIEMPRE tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte... e incluso con ella hay excepciones, pero eso es otro tema.

    Así que no permitas que nadie te insulte, te humille o te baje la autoestima. Los gritos son el arma de los cobardes, de los que no tienen la razón. "Grita menos y mejora tu argumento". Ni tienes que ser amigo de todo el mundo ni tienes que intentar caer bien a todos. Simplemente respeta y siéntate a la mesa o pasea con aquellos con los que te sientes bien. Eso sí, no confundas la educación con la hipocresía. Nada tiene que ver una cosa con la otra. 

    La vida es un constante examen, a veces suspenderás y a veces sacarás matrícula de honor. Pero siempre aprenderás algo y de eso es de lo que se trata básicamente, de que aprendas.

    Nadie es culpable de tus suspensos, de tus fracasos, más que tú mismo. No conocías la lección y te presentaste al examen "a ver qué tal" (¿quién no ha hecho esto alguna vez?) y la fastidiaste, pero aprendiste, ¿verdad? Quizás más que si hubieses estudiado. La experiencia es un grado.

    Que la vida no pueda contigo, disfruta de ella al máximo, con tus aprobados y tus suspensos. Cuando vuelvas a presentarte ese suspenso se convertirá en sobresaliente. 
    Sé feliz, sonríe siempre, disfruta. Sé consciente de lo que te digo y todo será más fácil.

    Otra cosa: no hay arma más letal que la palabra. Las palabras que hieren pueden perdonarse pero jamás se olvidan así que cuidado con lo que dices, especialmente a los que quieres, porque podrás dejar una cicatriz de por vida.

    Y otra más: escucha atentamente a los demás. Tal vez haya algo de trasfondo que quieran decirte y no se atrevan. Escucha pacientemente y trata siempre de ponerte en su lugar. A veces no tienes ni que contestar, a veces no se reclama un sermón de vuelta sino un abrazo comprensivo. Y a veces no se trata de mucho hablar sino de decir simplemente lo justo. Elige tus palabras y actúa más que hablar.

    La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en la que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admira sus cualidades.

    Diana.
    Antes de discutir...... respira.
    Antes de hablar........ escucha.
    Antes de criticar......... mírate.
    Antes de escribir......... piensa.
    Antes de herir........... siente.
    Antes de rendirte......... intenta.
    Antes de morir........ ¡vive!

    martes, 9 de junio de 2015

    Mira para otro lado y sé feliz.

    Hay quien dice por ahí que "quien no te valora no te merece". Pero es que es verdad, no te merece pero PARA NADA. Déjalo, de verdad. Que ni la pena, ni el orgullo, ni el rencor te hagan luchar por algo que no es bueno para ti simplemente porque no entiendes la situación. Ya lo comprenderás más adelante, las cosas no pasan porque sí, todo pasa por algún motivo.
    Hay gente que absorbe la energía de los demás, que quieren aprovecharse de ti, que utilizan la bondad de otros para su beneficio... es importante que una de dos, te alejes lo más posible de estas personas y, si no puedes por cualquier motivo, debes conseguir que no te afecten ni sus actos ni sus comentarios.

    Es fácil, sólo es cuestión de práctica y de saber disociar una crítica/comentario de alguien que quiere tu bien de otro que no y actuar en consecuencia.


    No permitas que te provoquen y, por supuesto, nunca consientas que te roce si quiera su mala energía y su negatividad. Él quedará contento y tú hecho polvo. Debes de ser inteligente y racional y menos sensible y emocional.


    Y es que no existen ofensas, sino ofendidos. 


    -Si alguien llega a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿quién se queda con el regalo?

    -Quien quiso dármelo- respondió uno de los alumnos.

    -Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos -dijo el maestro-. Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.


    No depende de qué te digan o hagan, depende de cómo te tomes tú las cosas. Cada cual da lo que tiene, lo bueno y lo malo.

    “Sufrir una ofensa no es nada, a no ser que nos empeñemos en recordarla” Confucio.


    No son los demás los que nos hacen daño, sino que somos nosotros los que damos validez a sus opiniones y a sus acciones y las sufrimos como tal.




    IGNORA, APRENDE A IGNORAR LO QUE NO TE CONVENGA

    Nadie puede hacerte daño si TU NO LO CONSIENTES. Dicen que el mejor desprecio es el no hacer aprecio, que la indiferencia es el mejor castigo y, a su vez,  la mejor arma de defensa.



    No importa lo que te hayan dicho o hecho en contra tuya... sonríe, no hay nada peor para un enemigo que quiere el mal para ti que verte feliz. ¡Dale pues tu mejor sonrisa! No dejes que gane su batalla.

    Y deja que el viento se lleve sus palabras…

    Tu peor enemigo eres tú mismo cuando das energía a unas palabras o a una acción que te propinó alguien y que, por un momento, acabó con tus ilusiones, tu autoestima, tu positivismo... Deja de dar energía a cosas que no la merecen porque con el simple hecho de pensar en ellas ya les estás dando valor y te costará más olvidar.

    Cuando alguien te provoque acude a la templanza, controla tu interior, sé honesto contigo mismo y usa el sentido común. Confía en ti y en tu madurez. Contesta sin gritar, pocas palabras pero las justas y debes de saber también cuándo parar. 

    No te dejes nada en el tintero, di lo que tengas que decir con honestidad, sinceridad y diplomacia y luego márchate. Si tienes que escuchar una réplica escúchale por respeto pero no digas nada más. No entres en discusión ni pelea y reconoce cuándo debes de callar.
    Si aceptas una provocación y "les sigues el rollo" les otorgarás el gusto a quienes intentan molestarte, a quienes te envidian o te acosan. Ignorar es responder con inteligencia. Mi madre siempre me decía: "A palabras necias, oídos sordos."... buena enseñanza aunque cuando eres pequeña no lo entiendes del todo, o mejor dicho, no controlas del todo tu propio temperamento.


    Mereces que te quieran, no que te hagan daño. 
    Mereces respeto, igual que tu respetas a los demás. 


    Diana.
    "Nadie merece tus lágrimas y quien las merece no te hará llorar." 

    jueves, 4 de junio de 2015

    ¿Somos todos iguales? Pues no.

    Pues no, no lo somos. Hay personas y PERSONAS. Hay gente que con simplemente verlas se quedan retenidas en tu memoria por muchísimas razones. Hay gente que al primer golpe de vista te llaman la atención aún siendo un misterioso desconocido, pero tiene ese "algo" que no se sabe qué es que se queda contigo. Gente con encanto, con una simpatía especial, con una inteligencia sublime, con carisma... Hay gente así.


    Creo que en la vida hay como un listón. Están los que pasan por debajo porque "pasan" y ni siquiera quieren hacer el esfuerzo de intentarlo; y los que pasan pero por encima haciendo un salto de altura con doble tirabuzón invertido en el aire antes de caer, haciendo esfuerzos sobrehumanos para llamar la atención... y no se trata de eso. Se trata de ser tú y de ser sensato, humilde y honesto, especialmente contigo mismo... tú no puedes engañarte.


    Y es que a las personas, como en todo, también se las puede clasificar de primera y segunda división. Los hay que se merecen estar en segunda porque hablan mucho pero hacen poco. Prometen el oro y el moro pero a la hora de la verdad, cuando los necesitas, no están. Y los hay que no miran ni el reloj ni su agenda para quedar contigo si los necesitas. Estos juegan en primera... estos son MUY diferentes. 

    Y es que no existe la falta de tiempo, existe la falta de interés...

    ¿Tú juegas en primera o en segunda?
    ¿Qué queda cuando te quedas solo en casa?, ¿quién eres cuando te desnudas?, ¿estás orgulloso de ti mismo?, ¿ayudas a tus amigos siempre que puedes?, ¿estás aún a tiempo de arreglar algo que te hace sentir incómodo?, ¿cuánto inviertes en crecer como persona?, ¿has hecho todo lo que estaba en tus manos para solucionar algo pero no se solucionó? Si es así no te preocupes más, ya no está en tus manos, hiciste lo que pudiste... déjalo ir, no pierdas más el tiempo, céntrate en otra cosa, no vale ya la pena. Ocúpate de otra cosa. Aprende a mirar hacia otro lado, también es una solución.


    Hay una frase que me gusta mucho que dice: "Lo importante no es que te quedes siempre, es que no te olvide nunca". Eso es típico de una de esas PERSONAS de las que hablo. De esas que dejan huella, de esas con las que sonríes y te encanta pasar el tiempo.


    Quédate con esas personas que te cambien la forma de mirar la vida, que te hagan las pupilas grandes, que te hagan sonreír constantemente, que te cuenten aventuras fantásticas, que te hagan tener ganas de comerte el mundo, que te hagan subir el optimismo, la autoestima y la ilusión por la vida. Quédate con ellas para siempre... aunque ya no estén.

    Sé de esas personas con las que da gusto estar, de las que no te apetece apartarte nunca, ¡ah! y sonríe siempre, hasta por teléfono... el que está al otro lado de la línea lo notará.

    Diana.
    "No pases de puntillas por el mundo cuando puedes pisar fuerte en la vida de alguien."