lunes, 30 de marzo de 2015

A mis amigos, a los de verdad.

Hoy tengo una reflexión muy corta: 

Agradezco enormemente la amistad de aquellas personas que me conocen bien, aunque sea desde hace poco tiempo, aquellas que me quieren con el corazón, que se alegran de mis éxitos y mi felicidad, que me cogen de la mano para ayudarme, que me miran a los ojos para hablar... Aquellas que, cuando me preguntan "cómo estás" y les contesto siempre con una sonrisa un simple "bien", entrecierran los ojos, aprietan los labios y con cariño me dicen: "a ver, dime qué te pasa".

A los que no me conozcáis os diré que simplemente soy una persona llena de bondad, que sólo quiere el bien, la justicia, la paz y la tranquilidad para todos.

A los que me conocéis ya sabéis cómo soy. Me gusta la sencillez y la humildad. Me sobran muchísimas cosas en mi vida que considero innecesarias pero que, por algún motivo llegaron a mi vida y aquí están conmigo, bueno, al menos de momento.

Cada día me río de mí misma y de los pelos que llevo nada más despertar, de una arruga nueva localizada alrededor de mis ojos o de las ojeras que llevo por haber estado pendiente de mis hijos durante la noche. Siempre salgo con una sonrisa a la calle (una vez leí que es el mejor maquillaje y el más barato todo sea dicho de paso), aunque por dentro un día en concreto, porque todos tenemos días malos, llore a mares. Y, por supuesto, mi actitud ante la vida siempre es buena, llena de ilusión, llena de esperanza, de optimismo, llena de nuevos proyectos que llenen mi alma de alegría y llena de buena energía que repartir a quien la quiera abrazar.

A todos los que me queréis GRACIAS POR HACERLO Y POR ESTAR SIEMPRE AHÍ, no importa si nos separan miles de kilómetros, unos cientos o sólo unos cuantos. Los abrazos a distancia también existen y me encanta oír vuestras voces siempre que puedo.

De verdad, sois muy importantes para mí.

P.D.: Cuando me volváis a preguntar y os conteste con un simple "bien", no os miento, es que realmente siento que estoy en el proceso y estoy a punto de conseguirlo. Repito, mi sonrisa y mi actitud hacen el 90%. El otro 10%, el tiempo.

Diana.
Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida. Aún con lágrimas en los ojos se las arregla para decir con una sonrisa: "ESTOY BIEN".

viernes, 27 de marzo de 2015

Teletranspórtate... tu imaginación no tienes límites.

Si pudieses cerrar los ojos e ir DONDE QUISIERAS a CUALQUIER SITIO sin contar espacio ni tiempo, ¿dónde irías?.

Yo lo tengo claro, primero iría a buscar a mi madre y estaría horas abrazada a ella, muchas muchas horas y en silencio, con los ojos cerrados y sonriendo, hasta que me quedase dormida en sus brazos como tantísimas veces hice en el pasado.

Segundo, me trasladaría a una de esas islas solitarias del caribe y me tumbaría en la arena al borde del mar. Aguas templadas, turquesas y cristalinas, con arena blanca. Y allí estaría a remojo sintiendo las olas ir y venir otro par de horas.

Después patearía desde Sidney y Nueva Zelanda, sin olvidar los Fiordos Noruegos y las islas griegas. Por la noche pasaría por el norte de Finlandia para ver una de esas auroras boreales.

El mundo es maravilloso para perder el tiempo quejándose. Si no puedes viajar por cualquier motivo, cierra los ojos e imagina..., abre tu mente, siente la vida, siente cómo late tu corazón y la energía que hay en él. Tu corazón es lo más importante de tu cuerpo, quiérelo, cuídalo. Hay vida en él... qué mejor que eso, hay amor, hay emociones, sentimientos, ilusión,...  Es un placer respirar cada segundo y sentir el aire fresco entrar en tus pulmones. Este segundo ya no volverás a vivirlo, así que disfrútalo. 

A veces queremos que el tiempo pase muy deprisa porque lo estamos pasando mal. Bueno, tranquilo, pasará. Aprende de la situación en la que estás para evitar que se repita en el futuro. ¿Cómo llegaste a ella? ¿Qué puedes hacer para llevarlo mejor? Piensa que simplemente cambiando tu actitud las cosas cambian radicalmente, en cuestión de segundos. Depende de ti. Sólo de ti. No busques culpables, estás ahí porque tú quieres vivir en esa tensión, en esa angustia, en esa desesperación. El truco está en reorientar toda esa energía hacia otro lado. Cuanto más te centres en esa situación que no quieres, más tiempo estará contigo. Es lógica, si le das energía a un pensamiento ese pensamiento es el que te hará sentir bien o no. 

Así que piensa en las cosas que te gustan, sí, esas que te hacen sonreír, las que te llenan de ilusión, las que te hacen olvidar los malos momentos o recuerdos. Enfoca tus pensamientos en cosas divertidas incluso en situaciones que te gustaría experimentar o llevar a cabo. Sueña, confía, vive con alegría, ilusiónate, llénate de buena energía, sé simpático con los demás, ayuda cuando puedas y piensa que cuando ya no estés habrá muchísima gente que se alegre de haberte conocido simplemente por haber tenido la oportunidad de descubrir la maravillosa persona que hay en ti.

Sé tú.

Diana.
"Olvídate del paraguas... Para los días grises saca tu mejor sonrisa y harás salir el sol."


jueves, 26 de marzo de 2015

Imagina que vas en un avión

La siguiente historia es un hecho real. La cuenta un tal Ric Elias, superviviente de un accidente aéreo que tuvo que amerizar en el río Hudson y, obviamente, sobrevivió (no todo el mundo tuvo esa suerte). Os la transcribo en español porque creo que vale la pena que lo leáis. 
Un beso grande a todos.

Diana.
"A veces la vida sale a tu encuentro" 


"Imaginad una gran explosión cuando estás a 900 metros de altura. Imaginad un avión lleno de humo. Imaginad un motor haciendo "clac, clac, clac". Suena aterrador. Bien, yo tenía un asiento único ese día. Estaba sentado en el 1D. Era el único que podía hablar con los asistentes de vuelo. Así que, de inmediato los miré y dijeron: "no hay problema, probablemente golpeamos algunas aves." El piloto ya había girado el avión y no estábamos tan lejos. Se podía ver Manhattan. Dos minutos después tres cosas sucedieron al mismo tiempo. El piloto alineó el avión con el río Hudson. Generalmente esa no es la ruta... apagó los motores. Imaginad estar en un avión sin ruidos. Y luego dijo cuatro palabras, las cuatro palabras más desapasionadas que haya escuchado: "preparense para el impacto". No necesité hablar con la azafata más, pude verlo en sus ojos, era terror. La vida se terminaba.

Quiero compartir con vosotros tres cosas que aprendí sobre mí mismo ese día:

1. TODO CAMBIA EN UN INSTANTE. Tenemos esta lista de cosas para hacer antes de morir, estas cosas que queremos hacer en vida y pensé en toda la gente a la que quería llegar y no lo hice, todas las cosas que quería reparar, todas las experiencias que he querido tener y nunca tuve.

Mientras pensaba en esto más adelante me vino una frase que es "colecciono vinos malos" porque si el vino está listo y la persona está ahí, lo voy a abrir. Ya no quiero aplazar nada en esta vida. Y esa urgencia, ese propósito, realmente ha cambiado mi vida.

2. NO PIERDAS EL TIEMPO RODEÁNDOTE DE ENERGÍA NEGATIVA. La segunda cosa que pensé fue: "wow, realmente siento un gran pesar. He vivido una buena vida en mi humanidad y con mis errores. He tratado de mejorar en todo lo que hice. Pero en mi humanidad también di lugar a mi ego. Y lamento el tiempo que desperdicié en cosas que no importaban con gente que sí importaba. Y pensé en mi relación con mi esposa, con mis amigos, con la gente. Y después, como medité en esto, decidí eliminar la energía negativa de mi vida. No es perfecta pero es mucho mejor. En dos años no he tenido una pelea con mi esposa. Ya no trato de tener razón, elijo ser feliz.

3. CUMPLE LO QUE MÁS DESEES. Conforme vi que el agua se acercaba a nosotros pensé "por favor vuela, no quiero que esto se rompa en 20 piezas como se ven en esos documentales". Y mientras bajábamos tuve la sensación de "wow, morir no da miedo". Es casi como que hemos estado preparándonos para ello toda nuestra vida. Pero fue muy triste. No me quería ir, amo mi vida. Y esa tristeza se enmarcó en un único pensamiento que es "sólo deseo una cosa: ojalá pudiera ver a mis hijos crecer". Lo único que importa en mi vida es ser un gran padre. Por encima de todo, la única meta que tengo en la vida es ser un buen padre.

Se me concedió el milagro de no morir ese día. Y se me concedió otro regalo que fue la posibilidad de mirar el futuro y volver y vivir de otra forma.

A vosotros, que estáis volando hoy, os reto a que imaginéis que estáis volando en ese avión, y por favor que no sea así, pero imaginadlo ¿qué cambiaríais? ¿Qué es lo que haríais que aún esperáis hacer porque pensáis que vais a estar aquí para siempre? ¿Cómo cambiarían vuestras relaciones y la energía negativa en ellas? Y los más importante ¿estáis siendo los mejores padres que podéis ser? "



domingo, 22 de marzo de 2015

¿Qué harías diferente si pudieras empezar de nuevo?

¿Te has parado a pensar realmente qué contestarías si te hicieran esa pregunta?


¿Cambiarías algo de tu vida hasta ahora? 

¿De tu carácter, tal vez?
¿Intentarías hacer las cosas de forma diferente?
¿Evitarías ciertas situaciones?
¿De qué te arrepientes tanto que evitarías por todos los medios volver a repetir?
¿Qué te gustó tantísimo que lo volverías a hacer una y mil veces más?
¿Con quién compartirías esta vez tu vida?
¿Qué amigos quisieras volver a tener en esta nueva oportunidad?
¿A quienes quieres bien lejos de ti?



"La vida es eso que pasa mientras hacemos otros planes." (John Lennon)

Posiblemente TODOS cambiaríamos muchas cosas, pero seguramente meteríamos la pata en otras que no hemos experimentado en esta vida al menos hasta ahora, ¿verdad? Y es que la vida es un constante aprendizaje donde se entremezclan las emociones, claro, si no no seríamos humanos. Ahí exactamente está el "QUID" de la cuestión (NOTA: por cierto, por si alguno se ha preguntado alguna vez de dónde viene esta expresión os diré que "Quid" es una palabra latina que significa "esencia o punto clave" y se pronuncia "KID").

Pero la pura realidad es que nunca podremos revivir esta vida. No se nos está permitido retroceder, cambiar, rehacer, corregir,... algo que ya ha sucedido o dicho. Lo que sí podemos hacer es aprender y no volver a cometer ciertas acciones, palabras,... que ya han pasado y que muchas de ellas, a pesar de lo que digan, no se las lleva ni el viento ni el peor de los huracanes, sino que se quedan clavadas en el corazón eternamente

Pero no nos damos cuenta de esto. No nos damos cuenta de que la arena que ha caído al otro lado del reloj ya no vuelve, cada día es un grano que pasa por el cuello del reloj de arena y jamás vuelve a de donde salió. Nos levantamos cada mañana como si tuviésemos la eternidad por delante sin darnos cuenta de que nuestro día podría acabar hoy mismo, sin previo aviso.

Te propongo que te pares y mires a tu alrededor. Observa las personas y cosas maravillosas que suceden entorno a ti y sé consciente de esas personas y cosas que pudieran estar escapándose de tu lado. Abre los ojos. Pero bien abiertos y sujeta con firmeza tus pies al suelo. Aún puedes reflexionar sobre cuáles son los valores que todavía no has comprendido. Siente, vive, respira este segundo porque AHORA... ya es PASADO. Vivimos en un mundo que no nos permite percatarnos de que, día tras día, el sol desaparece en el horizonte. Estamos tan ocupados soñando y programando el futuro, que dedicamos el tiempo presente a empaquetar esos sueños que pensamos cumplir "un día de estos" y los mandamos a un destino futuro en el que quizás nunca estaremos.

Pero ¿por qué esperar? ¡HAZLO YA! ¡Mañana tal vez sea tarde!


Se nos ha olvidado que vivir es comprender que el tiempo pasa sin miramientos, sin rodeos y sin piedad y que nos da la opción de apreciar las pequeñas cosas que nos ofrece amarnos de verdad los unos a los otros. Precisamente vivir consiste en esto, en saber reconocer y apreciar los caminos que nos dan pistas para comprender lo que sucede en nuestras vidas. Escucha tu instinto, observa a tu alrededor, disfruta de tu libertad y de la compañía de tus amigos y familiares, haz lo que quieras hacer sin herir a nadie y ayuda siempre que puedas. Y TODO con una sonrisa... y el mundo cambiará... seguro, y estarás gozando de TU vida y viviendo TU PRESENTE.


Diana.
“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días“. (Benjamin Franklin)

"Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará y otras hacen que suceda." (Michael Jordan)

sábado, 21 de marzo de 2015

Mesa para tres, o cuatro, o más...

Una amiga vino hace unos días a casa a contarme un problema. Su novio, desde hace un año más o menos, le ha propuesto tener lo que él llama "una relación abierta". Su excusa es que no está preparado para tener una relación seria con alguien y la solución es, pues eso, estar con otras...

Y a mí no me cuadra... hay una canción de Caramelos de Cianuro que se llama “Rubia Sol, Morena Luna” donde hablan de que “Amar a dos es igual a no amar ninguna”.


Después hay personas sin pareja que salen con varias a la vez pero que lo expresan abiertamente "mira esto es lo que hay". En esta situación es lo más sensato, ser sincero pero no comprometerse con nadie. Ahí queda la opción de la otra persona a aceptar ese tipo de relación o no, bien por amor propio o bien porque de verdad te guste esa persona y no quieras compartirla. Ahí ya juega tu autoestima y el respeto que tengas por ti misma. Pero bueno, al menos en este caso uno es sincero y honesto, lo cual ya dice mucho de él. Simplemente no quiere, por lo que sea, tener una relación seria con nadie (hasta que llegue la que de verdad le guste y cambie de opinión, pero esto es otro tema). Lo malo es cuando es un secreto y no estás jugando limpio, cuando no estás siendo sincero.

Me viene a la cabeza aquella frase de "Si quieres entrar entra, si quieres salir sal, pero no te quedes en la puerta que estorbas".

Todo esto tiene varias caras: el que lo esconde y lo hace sin vergüenza ni remordimiento está demostrando que realmente no le importa ninguna de las dos (o más), ni a la novia digamos "oficial" porque si de verdad la quisiera no le sería infiel, ni a la "otra" porque lo único que quiere es llevarla a la cama sin más compromisos. Para colmo esta tercera persona debe tener una autoestima bien reducida si acepta esas condiciones (si es que es consciente de que él tiene novia) de saber que es “la otra” y que sólo quieren utilizarla para tener sexo.

En cualquier caso, las relaciones de pareja son muy personales. Yo no critico las relaciones abiertas. Yo, personalmente, no lo aceptaría jamás en mi propia relación, pero comprendo que hay personalidades y gustos para todos. Lo que sí puedo decir es que hay muchísima gente que después de un tiempo, cuando se ven "atados" a alguien por llevar con ese alguien cierto tiempo ya, de repente les entra este pánico de "miedo al compromiso" y empiezan a inventarse cosas injustificadas, excusas de todo tipo e índole, para escapar de la quema. Para mí es una falta de madurez absoluta, sobre todo, llegados a cierta edad (porque de jóvenes todos hemos hecho muchísimas locuras). Lo mejor es hablar con tu pareja (o con un amigo/a con quien tengas confianza, si no con un especialista) y afrontar el problema: ¿por qué tengo tanto miedo? ¿de verdad la quiero?

Todo esto crea un malestar a la otra mitad, a ella en este caso. De repente le aparece un interrogante enorme en la cabeza con un montón de preguntas que él no llega a aclararle o que suenen a excusas baratas.

Mi consejo: sigue con tu vida, no te quedes estancada. Sabes que lo quieres, y por eso mismo tienes que dejarlo ir, déjale espacio, que se aclare, que se vaya con otras, con todas las que quiera... El amor es libertad. Si vuelve volverá arrepentido y vendrá seguro de lo que quiere y siente por ti. De no ser así ¿por qué seguir luchando por alguien que no quiere estar contigo? ¿Por qué insistir en ese tipo de relación si en verdad no es lo que tú quieres?

P.D.: por supuesto esto es un "y viceversa". Yo he contado la experiencia de mi amiga pero, por supuesto, al revés también pasa...

Diana.
"En una relación de pareja tres son siempre multitud"

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Rubia Sol Morena Luna (Caramelos de Cianuro)

Una toma Prozac como Tic Tac, los pasa con Coñac y con Balzac
A la otra le gusta Arjona y Coelho, juega con su pelo quiere ser modelo
Si uno es soledad y dos son compañía, tres es como jugar a los espías
Contra la KGB y la CIA.

Una lleva el edén en el sostén, esa se mueve bien la otra también
Una cree en duendes y en hadas, la otra cree en Prada no cree en nada.
No sé a cual quiero más, ni cual soporto menos.
He sido un mentiroso un infiel no estuvo bien, pero si estuvo bueno.

Y he aprendido que amar a dos es igual a no amar ninguna
Rubia Sol Morena Luna, mi tragedia es mi fortuna.
Amar a dos es igual a no amar ninguna, Rubia Sol Morena Luna.

No sé a cual quiero más, ni cual soporto menos.
He sido un mentiroso un infiel no estuvo bien, pero si estuvo bueno.
Y he aprendido que amar a dos es igual a no amar ninguna
Rubia Sol Morena Luna, mi tragedia es mi fortuna.
Amar a dos es igual a no amar ninguna, Rubia Sol Morena Luna.

Claro que no funciona si somos tres mitades,
Cuando hay más de dos personas siempre hay más de dos verdades
Y hasta que todo caiga bajo su propio peso
Sigo cargando mi karma sigo mintiendo con besos.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Vivir en paz

No hay nada como estar en paz, serenidad y tranquilidad. No tiene precio, en serio. Hay gente que se desvive por hacer todo lo contrario pero no hay nada como estar en paz, no sólo consigo mismo sino con la vida, con el entorno, con los vecinos, con los amigos, con la pareja, con la familia,...

Pero ¿cómo se llega a esa paz? Bueno, primero uno tiene que saber amar. Amar es dar libertad, es dejar ir, es tener confianza, es no controlar. Cuando quieres controlar tratas de imponer tu voluntad. Conseguir cambiar esta imposición por amor es el principio de tu camino hacia una vida pacífica. Si has aprendido a “controlar” a los demás a través de comportamientos, actitudes o acciones amenazantes, ten presente que esas personas que están sometidas a tu poder responderán por la extorsión, no por respeto o porque se preocupan por ti. Esta no es una manera pacífica de vivir.

Cuando hables con los demás, trata de evitar ordenarles, moralizarlos, exigirlos, amenazarlos o provocarlos. Esto sólo dará lugar al conflicto con otras personas que sentirán que estás tratando de controlarlas en lugar de hablar con ellos de igual a igual.

Ten confianza en que las personas que te rodean son capaces de vivir una vida tan buena como sea posible en igualdad de condiciones.

Modera tus convicciones. Pensar que sólo tú tienes la razón sin considerar los puntos de vista y las perspectivas de los demás es una forma segura de vivir una vida sin paz. Estate siempre dispuesto a comprender, a cuestionar, a reflexionar. Acepta que tus creencias, pasiones y opiniones no son más que algunas entre muchas otras creencias, pasiones y opiniones en el mundo. Sigue la única verdad absoluta, la cual es tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti (la regla de oro).

Desarrolla tu sentido del humor. Es esencial para crear paz entre dos o en un grupo. Reírse y sonreír es de las mejores cosas de las que gozamos los humanos ¡y es GRATIS!

Sé tolerante. La tolerancia trata de apreciar la diversidad y estar dispuesto a vivir y dejar que los demás también vivan. 
En lugar de sacar conclusiones negativas sobre los demás, cambia tu perspectiva y alimenta lo bueno en los demás. Al cambiar tu perspectiva de los demás, puedes iniciar un cambio en la percepción de ti mismo.


Sé pacífico. Evita las películas violentas, las noticias de actos violentos o desagradables y la música con letras degradantes o llenas de odio.

Rodéate de imágenes, música y personas pacíficas.

Reflexiona.  Tómate el tiempo para pensar en todos los problemas y sus ángulos. A veces es necesario tomar decisiones rápidas, pero estas acciones no justifican las otras ocasiones en las que reaccionar con cuidado y consideración dan como consecuencia mejores resultados para todos.
Si alguien te hace daño física o mentalmente, no reacciones con ira o con violencia. Detente y piensa. Elige responder pacíficamente sobre las demás opciones.

Simplemente detente a ti mismo. Cuando sientas la necesidad de responder a algo de una manera que refleje tu enojo, frustración o irritación, ¡para! Aléjate de la situación que te está causando la confusión y la incapacidad para reflexionar. Al darte el espacio, tendrás tiempo para superar tus sentimientos iniciales de ira y sustituirlos con soluciones bien pensadas, incluyendo el no responder. Vamos que no te dejes llevar por el calentón del momento. Las mejores decisiones se toman en frío, pensando, no cuando uno está... eso "calentito". Luego dices un millón de cosas que no querías haber dicho pero que las dijiste...

Busca el perdón, no la venganza. ¿Cuál es el resultado de un ojo por ojo? Por lo general, muchos ojos perdidos rodando por el suelo... pero sin ninguna solución, sin final feliz. No importa en dónde vivamos, qué religión practiquemos o qué cultura tengamos; al final de cuentas, somos humanos, con las mismas aspiraciones y ambiciones de criar a nuestra familia y vivir la vida al máximo. Nuestras diferencias políticas, culturales y religiosas no deben ser la columna vertebral para invocar conflictos que lo único que traen es tristeza y destrucción a nuestro mundo. 

Vive en el presente, no en el pasado. Pensar mucho en lo que podría haber sido y revivir las heridas del pasado, mantendrá vivos los aspectos negativos del pasado y te producirá un conflicto interno constante. El perdón te permite vivir en el presente, mirar hacia el futuro y dejar que el pasado se asiente poco a poco. El perdón es la victoria final, ya que te permite disfrutar de la vida otra vez al hacer las paces con el pasado.

Perdonando empatizas con la otra persona y esto te ayuda a entender. No necesitas estar de acuerdo con lo que hizo, simplemente necesitas entenderlo.

Encuentra la paz interior. Sin paz interior, te sentirás en un estado de conflicto constante. Querer cada vez más cosas te hará constantemente infeliz. Cuando ansías algo y no lo consigues, estarás en un lugar de conflicto. Da gracias por lo que tienes. 

Reduce tus pertenencias a lo esencial y toma decisiones conscientes sobre lo que mejora o embellece tu vida y descarta el resto.
Cuando estés enfadado, encuentra un lugar agradable y tranquilo para hacer una pausa, respirar profundamente y relajarte. Apaga la tele y el ordenador. Sal a la naturaleza si es posible o date un buen paseo. Cuando te sientas tranquilo de nuevo sigue adelante con tu vida.

Vivir en paz significa más que vivir en la ausencia de violencia. Trata de cultivar paz en todas las áreas de tu vida al reducir el estrés tanto como sea posible. Evita las situaciones estresantes siempre que puedas.

Vive en alegría. La alegría trae paz a tu vida, ya que siempre te prepara para ver lo bueno en los demás y en el mundo. 
No renuncies a ser feliz. Que no te importe lo que piensen los demás sobre ti. En realidad no es asunto tuyo.
Haz lo que quieras hacer. La vida es más que tu trabajo. Si bien tu trabajo tiene que ser algo que asegure tu subsistencia, también necesitas cumplir con la visión de tu vida. Elige una vocación que te ayude a cumplir tu ideal de compasión. 

Sé el cambio que desearías ver en el mundo. ¿Cómo?: Cambia tú mismo. Cambia la manera de ver el mundo y el mundo cambiará para ti.
Sé parte de la solución. Sé una persona que ama a cada persona por lo que realmente es. Haz que la gente se sienta cómoda a tu alrededor y permíteles ser ellos mismos contigo. Obtendrás muchos amigos y te ganarás el respeto de los amigos que ya tienes.

A pesar de todo lo anterior eres libre de elegir tu propio camino. Tú mismo/a.


Diana.
"Tu sonrisa es contagiosa allá donde la muestres. Piénsalo, ¡este virus vale mucho la pena!"


lunes, 16 de marzo de 2015

El silencio de tus emociones

Vivimos sumergidos en un mundo de emociones. Si no existiesen la vida no existiría como la entendemos hoy en día. Lo cual sería una pena, todo sea dicho de paso, porque creo que no hay nada más emocionante que estar emocionalmente despierto pero según para qué emociones... y me explico:

Las emociones positivas nos hacen soltar adrenalina a bocajarro lo cual nos hace sentir vivos, optimistas y contentos. Por estar despiertos emocionalmente amamos, reímos, besamos, abrazamos, gritamos de alegría, gozamos, sentimos, disfrutamos, pero... también sufrimos, y mucho.

Las emociones pueden estar muy bien o acabar contigo. Controlar las emociones es algo que debería ser una de las asignaturas obligatorias en el colegio desde nuestra más tierna infancia, sobre todo en lo que se refiere a las emociones más dolorosas, emociones que te otorgan tristeza, malestar, incomprensión, miedo, resentimiento, indecisión, penuria, dolor, estancamiento, desazón, falta de libertad,... porque las emociones contrarias nos llenan de alegría, de ilusión, de ganas de vivir, de risas, de energía positiva,...

Debemos entender una cosa para empezar a controlar estas emociones negativas que tanto nos afectan: “Lo que provoca nuestro sufrimiento no es el problema, sino lo que pensamos sobre el mismo”.

En cuanto aprendamos esto más del 90% de nuestro sufrimiento quedará aniquilado de golpe. Mi padre suele decir: "No te pre-ocupes, OCÚPATE". Y tiene toda la razón, vamos a ver, el problema aún no existe pero tu ya piensas que así es... ya te crea un estado de ansiedad innecesario porque realmente aún no tienes el problema contigo. Pasa el tiempo y con él pueden ocurrir dos cosas: que por las circunstancias de la vida ese problema que tanto temías no llegue o que, por el contrario, llegue. 

En el primer caso perdiste tu tiempo "agonizando" sobre algo que al final se ha evaporado. De repente te sientes genial porque literalmente "te quitaste el problema de encima". La sensación de paz es infinita y te sientes genial. Ahora mira hacia atrás... ¡cuánto tiempo perdiste angustiado sobre algo que no llegó a pasar en vez de estar disfrutando de otras cosas que podían haberte sacado una sonrisa...!

En el segundo caso... vale, llegó el problema que tanto temías, está bien, ocupémonos entonces, ¿qué puedes hacer para afrontarlo? 

En cualquier caso no existe nada más que el AHORA. El momento anterior y el momento después no son más que ideas abstractas. Esta presencia constante de estar viviendo el PRESENTE, te impide permanecer en la mente emocional, en el pasado o en el futuro; te lleva simultáneamente a vivir el momento, el ahora, el segundo exacto en el que estás respirando.

Los sentidos nos mienten, y cuando te das cuenta de ello es una liberación, porque ya no eres tus sentidos, sino lo que ellos ven. Los sentidos son concepto y nuestra esencia es realidad. 

Vivid el ahora como si no os acordaseis de lo malo ya pasado (los buenos momentos están más que permitidos revivirlos) y como si el futuro fuese una gran sorpresa, el perfecto regalo que aún está sin desenvolver.

Diana.
"El mejor regalo es el AHORA, por eso se llama "presente"".






sábado, 14 de marzo de 2015

¿Culpable o inocente?

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino, y, por eso, desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio para encubrir al culpable.


El hombre fue llevado a juicio, ya conociendo que tendría escasas oportunidades o ninguna de escapar del terrible veredicto.... !La horca!.

El Juez, también complotado, cuidó, no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado: "Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras CULPABLE E INOCENTE, tú escogerás uno de ellos y será la mano de Dios la que decida tu destino".

Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda CULPABLE y la pobre víctima aún sin conocer los detalles se daba cuenta de que el sistema propuesto era una trampa.

No había escapatoria.

El juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Éste respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

Sorprendiéndose e indignados, los presentes le reprocharon airadamente: "Pero, ¿Qué hizo? y ¿ahora? ¿Cómo vamos a saber el veredicto?".

"Es muy sencillo", respondió el hombre, "es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué".
Con rezongos y bronca mal disimulada debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Sé creativo y cuando todo parezca perdido.... ¡¡¡¡Usa la imaginación!!!!

viernes, 13 de marzo de 2015

De la dependencia a la serenidad

Hoy os dejo con un interesantísimo artículo que me ha mandado por whatsapp un amigo al que aprecio muchísimo. Gracias M.M!! Realmente eres alguien lleno de paz, bondad, serenidad y encanto. UN FUERTE ABRAZO.

Diana.
"La serenidad no es estar a salvo de la tormenta sino encontrar la paz en medio de ella"

"Cuando pases por una dura prueba y te preguntes dónde está Dios, recuerda que el maestro siempre está en silencio durante el examen".


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DE LA DEPENDENCIA A LA SERENIDAD

“La serenidad es aquella actitud del espíritu humano, que permite responder ante cualquier evento o situación sin dejarse llevar por sentimientos o emociones desestabilizadores. Una persona serena es una persona pacífica y en paz con su entorno y para con los demás.”

¿Hay serenidad en tu vida?, ¿O hay hilos invisibles que te controlan, haciéndote dependiente de ataduras que no logras reconocer o resolver?

Vivimos en una sociedad agresiva, en todos los sentidos, basta salir a la calle y coger el coche, agresión en las carreteras, agresión en las relaciones laborales y sociales fomentadas por la competencia, mercados agresivos, medicina agresiva y esto se traduce también en las relaciones personales.
Es una característica de quién grita más alto o quién se impone ante el otro, en un intento desesperado de mostrar la fuerza y la superioridad, cuando en realidad eso sólo esconde un miedo increíble a no ser escuchado, a no ser visto, a no ser valorado, en definitiva, a no ser querido.

Cuando en medio de ese frenesí te encuentras con personas serenas, sosegadas, que no pierden su paz aunque un desastre nuclear se avecine, admiras a esas personas y a la vez te irritas porque no entiendes cómo no pueden perder los nervios en medio de todo el caos, te produce una desestabilización emocional y hasta te enfadas ¿o no?, pero en realidad lo que deseas es tener ese estado, porque eso es el estado natural del ser, esa es la magia transformadora que tu alma te implora.

¿Te preguntarás como lograr esa paz mental?, para ello tienes que cultivar la ecuanimidad, ese es el antídoto que podrá neutralizar la ambición, la ansiedad y la competencia. Para ello tienes que observarte a ti mismo desde un punto neutral. Vivimos en un mundo dual donde todo se experimenta a través de la oscilación de un punto a otro, así comprendemos a través del contraste, pero más allá de esos puntos extremos, en el vaivén del péndulo, hay un tercer punto que está en el medio y es ahí donde te debes posicionar como observador neutral.

Cuando encuentras ese punto de serenidad o sosiego empiezas a incluir todo, sin sensación de culpa, sin miedo, experimentas todas las emociones sin juzgarlas, simplemente dejas que sean, no hay bueno o malo, blanco o negro, víctimas o verdugos, sólo hay una emoción que experimentar.

Si tu mente empieza a juzgar es cuando rompes el equilibrio y empiezas otra vez en el vaivén. Activa tu respiración consciente como llave para adentrarte en la calma, no necesitas ansiolíticos, necesitas respirar y expirar unas cuantas veces y estabilizar tu cuerpo y mente, cultiva la atención consciente, no hay nada más que el ahora.
De esta manera, poco a poco, podrás mantener una visión global, podrás encajar las frustraciones, aceptar las responsabilidades, lograr la independencia emocional, aprenderás a tener paciencia y a cultivar tu espíritu de servicio. Estarás creciendo.

Posiblemente aún sientas que estás anclado a necesidades o adicciones, un trabajo, una pareja, dinero, estatus social, sustancias, etc., pues si es así tienes que aprender a encajar esa frustración aceptando tu situación actual y confiando que esas cadenas se romperán, porque no es el estado natural de tu ser.

Pero para que esto pase, no tienes que estar en una actitud pasiva esperando que un rayo salvador caiga del cielo y te ilumine o te dé el antídoto mágico, tú y sólo tú eres quien se ha encadenado y esclavizado, puedes seguir creyendo que tienes que cargar con esa cruz, que es lo que te ha tocado vivir, que es tu karma, o buscar e indagar entre la oscuridad de esas dependencias y abrir los ojos, tienes que querer ver qué hay más allá de esas ataduras.
Puede que te hagas mil preguntas, los famosos por qué, y no veas que nada cambie, pero eso no es así, estamos en constante movimiento y un día, cuando menos te lo esperes, verás esa luz que estabas buscando, el famosos “clik”.

Se trata de algo que, con apariencia de inocente, revoluciona sutilmente todas las cosas. Ante estas circunstancias, uno siente que ha llegado su momento. Sabe que ha tocado fondo. Ahora en su vida se borran viejos dibujos mientras algo nuevo nace y se reorienta.
No hay estancamientos, todo es experiencia, incluso la esclavitud y dependencia aportan beneficios de aprendizaje, sobre todo para nuestra conciencia.

Y verás resurgir alguien nuevo, grande, con coraje, una persona desconocida, con fuerza renovada, estás presenciando un nuevo amanecer, estás naciendo a una nueva vida, a una nueva experiencia con más discernimiento y conciencia.


Fuente: “Inteligencia del alma” de José María Doria.
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jueves, 12 de marzo de 2015

El mar de tus caricias (Sergio Dalma)

Me encanta esta canción. Hoy os la dedico.
Diana.


El mar de tus caricias (Sergio Dalma)


Derrotados en tantas batallas inútiles
Con las armas gastadas y el corazón
Enterrado en el barro
de tanta maldita palabra
Que hiere y que mata
Adicta al dolor.

Dehojando una flor que se lleva el otoño
Dividiendo la vida y el alma por dos
No reparto el silencio, me quedo con todo
Quizás de este modo
Conserve la voz.

Y ahora sólo somos dos desconocidos
enredándose en el hilo
Que sujeta los sentidos
Pero yo...

Me quedo con el borde de tus labios
Quizás no haya un camino más azul
Me quedo con el roce de tus manos
Dime con qué te quedas tú.

Derrotados en tantas batallas estúpidas
Con las ganas vacías y el corazón
Tan llenito de espinas
Que duele decirlo
Ay que duele escribirlo
En una canción.

Y ahora sólo somos dos desconocidos
enredándose en el hilo
Que sujeta los sentidos
Pero yo...

Me quedo con el borde de tus labios
Quizás no haya un camino más azul
Me quedo con el roce de tus manos
Dime con qué te quedas tú
Me quedo con el mar de tus caricias
Que nadie me acaricia como tú
Me quedo con el sol de tu sonrisa
Dime con qué te quedas tú.


miércoles, 11 de marzo de 2015

Créeme, te estoy diciendo la verdad.

¿Mientes? ¿Es bueno mentir? ¿Te sientes bien al hacerlo? ¿Te han pillado en una mentira? 

Quien diga que no ha mentido nunca miente como un cosaco, valga la redundancia. Todos hemos soltado alguna que otra mentirijilla alguna vez pero hay que saber diferenciar entre mentirijillas, mentiras piadosas, mentiras reales y no contar la batalla (ocultar la verdad). 

Desde mi punto de vista no aguanto la mentira. Mi padre, persona que idolatro y adoro desde que tengo uso de razón, me enseñó a no mentir y que mentir lo único que trae son problemas. 

Os voy a contar una anécdota que me pasó siendo pequeña que fue lo que me abrió los ojos para no mentir nunca más: Un bonito día de sol, tendría yo unos 4 ó 5 años, salí con mi padre una mañana de sábado o domingo a pasear o a comprar algo, no sé. El caso es que recuerdo perfectamente ir de su mano por una calle del barrio que conocía muy bien. Nos paramos un momento a hablar con alguien y recuerdo agacharme en el suelo a ver pasar una hormiga porque la conversación "de mayores" me aburría. Así que solté por un momento la mano de mi padre. Recuerdo perfectamente coger un chicle del suelo y metérmelo en la boca. Todo siguió bien hasta que mi padre se dio cuenta de que iba mascando algo, me hizo tirarlo y me preguntó que de dónde había cogido el chicle. Yo no contesté y él me preguntó que si lo había cogido del suelo (claramente fue así porque no podía haberlo sacado de otro sitio ni de nadie). Yo sabía que había hecho algo mal pero era incapaz de reconocerlo así que mentí y dije que me lo había dado una señora. Claro, los padres no son tontos y él sabía perfectamente que lo había cogido del suelo. Yo, cabezota, no di mi brazo a torcer y él me dio una palmada en el culo por mentir. Se enfadó muchísimo, la persona a la que yo quería tantísimo estuvo el resto de la mañana enfadada conmigo por mi mentira. Lo había provocado yo y comprendí que no estaba bien, ya no sólo coger cosas del suelo, sino mentir. Aprendí la lección. Desde aquel día evito la mentira a toda costa.

Las mentiras no están bien, es cierto, pero por otro lado a veces no te queda otra que soltar una mentirijilla para dar una sorpresa a alguien, para evitar un mal mayor innecesario que no tiene importancia pero que sabes que a la otra persona le va a crear un disgusto,... sólo en ese tipo de casos, cuando no es con maldad sino todo lo contrario, una "mentira piadosa" tiene su cabida.

No es bueno mentir con malicia, ocultando cosas a los demás sin necesidad. Sé sincero, a veces duele, pero al final es mejor. Uno duerme más tranquilo.

Luego están los mentirosos compulsivos, son los que mienten deliberadamente por gusto, como si fuese casi una enfermedad. Disfrutan haciéndolo. La gente de alrededor acaba dándose cuenta y este tipo de personas normalmente terminan solas porque nadie cree en ellas, obviamente. Cuando hay desconfianza y cuando ya te han pillado en más de una, la gente tiene que apartarse de ti.

Además, como dice un amigo, "mentir es difícil". Cuando uno dice la verdad no hay lugar a equivocarse. Cuando mientes luego se te olvida qué dijiste y es cuando te pillan, se sienten engañados y dejan de tener contacto contigo.

Y aquí viene la pregunta del millón: "¿ocultar la verdad es mentir?". Pues ayer llegué a la conclusión, hablando con una amiga psicóloga, que no, que en realidad no estás mintiendo. Simplemente no estás contando algo que no te conviene decir por algo. Bueno, ahí lo dejo y que cada cual que piense lo que quiera. Opiniones habrá para todos los gustos.

Hay también gente que por más que les digas la verdad piensan que les estás mintiendo constantemente. Te miran de reojo a cada palabra que dices. Es incómodo hablar con estas personas y se te quitan las ganas de insistir para que te crean. Son desconfiados por naturaleza y eso es un sin vivir. Yo tal vez sea del lado opuesto pero me gusta ser así.

En fin, sed honestos, no mintáis a no ser que estéis ocultando una fiesta sorpresa para un amigo o vuestra pareja, sed felices y disfrutad de la vida. Es mi sugerencia para hoy.

NOTA DE L.M. (vago donde los haya para poner comentarios él solito, jajajaja) que tiene toda la razón: "La importancia de la mentira radica en su trascendencia".

Diana.
"La verdad os hará libres" (Apóstol San Juan 8:31-38)


lunes, 9 de marzo de 2015

Yo, mí, me, conmigo.

Hoy me han propuesto hablar de un tema. La pregunta ha sido: "Diana, ¿por qué la gente es tan... que sólo te pone su mejor cara cuando quieren algo de ti?"

La respuesta es fácil... se llama EGOÍSMO. ¿Y qué es el egoísmo? Pues es cuando uno quiere algo en su propio beneficio pero perjudicando a otro. Y es que no pensamos en los demás, mira que lo he dicho veces... con lo bien que iría el mundo...

Esta persona que me ha hecho la pregunta es aficionada a la fotografía. Le pidieron que le hicieran unas fotos (de gratis encima) y le dejan tirado dos veces a las 9:30 de la mañana de un sábado. Pues claro, a la tercera ya dice que no y encima van y se cabrean... ¡qué egoístas!

Y es que la persona egoísta vive en su burbuja encerrada, en el que todo gira entorno a ella, y en esa burbuja no hay cabida para la EMPATÍA. Estas personas se aíslan y no aceptan que las personas se relacionen con otras personas por el simple hecho de que todos somos necesarios para ayudarnos a crecer, a aprender, a desarrollarnos, a evolucionar, a madurar. Hablar con una persona egoísta es casi como hablar con un ladrillo porque no existe interlocutor posible con el que compartir, porque “sólo existo yo ya que soy el centro del universo, no es posible que tengas razón porque yo ya la tengo”. 

Los egoístas se encubren a así mismos sintiéndose mártires de su propia vida y aparentan ser generosos para que los demás los quieran, pero no dan nunca nada de corazón ya que siempre esperan algo a cambio.


Y claro, el amor no es dar y recibir. Das porque quieres, porque te nace así y sale de forma natural cuando se trata de personas a las que queremos o apreciamos de alguna forma. El amor, si es sincero, no supone ni sufrimiento ni esfuerzo y no sólo hablo del amor de pareja sino del amor por los amigos (que es por lo que he empezado a hablar hoy).

También hay mucha gente que confunde el amor propio con el egoísmo. La diferencia entre uno y el otro es que el primero es necesario y sano para que una persona pueda ser ella misma, es respetarse a uno mismo. El segundo pretende usar a los demás para su propio beneficio, manipulándolos a su gusto para que su mundo funcione aún mejor.

Que se busque la vida, no es mi problema”, “Me da igual, no voy a sacar nada en esto”, "Si no hace esto por mí paso de llamarle más" (que es el caso de hoy) son algunas frases que diría un egoísta. Es necesario reflexionar sobre las actitudes que tenemos a diario porque somos lo que pensamos, somos lo que hacemos y la suma de todo esto, nos lleva a ser felices o infelices. 

Diana.
"Hagamos un examen de conciencia y analicemos si estamos haciendo y pensando lo que queremos hacer y pensar en realidad."


domingo, 8 de marzo de 2015

El cuento del invierno (Queen)

Cae el invierno

Los rojos cielos brillan tenuemente

Las gaviotas vuelan

Los cisnes se deslizan

Las chimeneas humean

¿Estoy soñando?


Las noches se acortan

Y hay luna de seda en el cielo

Los niños fantasean

Los adultos permanecen pasivos

Qué sensación tan extraordinaria

¿Estoy soñando?


Tan tranquilo y pacífico

Tranquilo y feliz

Hay una especie de magia en el aire

¡Qué vista magnífica!

¡Qué paisaje tan asombroso!

Los sueños del mundo

En la palma de tu mano


Una agradable conversación junto al fuego

Que si tal, que si cual

El sonido de risas alegres y saltarinas

La suave lluvia que me da en la cara

¡Qué extraordinario lugar!

Y el sueño del niño

Es la esperanza del hombre


Todo es tan hermoso

Como un paisaje pintado en el cielo

Las montañas se alzan

Las niñas ríen y lloran

Mi mundo da vueltas y vueltas y vueltas

Esto es increíble

Me tambaleo

¿Estoy soñando?

Esto es felicidad


Ver vídeo

El valor del dinero

Acabo de tener una conversación con un amigo y aquí va la pregunta del millón: "¿El dinero da la felicidad?"

Y la respuesta tan esperada: "Pues... Sí y no"

Y ¿por qué digo esto? Bueno... Muchos famosos (forrados hasta los ojos) se han suicidado y muchos no tan famosos (ni con tanto dinero) son felices. Por dinero se mata y por falta de dinero se muere...


Mi amigo dice que el dinero mueve el mundo, y tal vez tenga razón. Bueno, reconozco que la tiene. Pero en cierto modo esto de tener mucho dinero y de ser feliz es un poco relativo ya que dicen que una persona por mucho éxito o dinero que tenga, si se rodea de personas con más éxito o dinero que ella, se sentirá inferior, fracasado e infeliz. 



¿Y entonces?

Estaremos todos de acuerdo en que el dinero sirve para comprar cosas, para tener poder, para considerarse una persona de éxito e incluso para ser más atractivo a los demás (sobre todo si tienes un Ferrari rojo en vez de un seiscientos oxidado, jajajajaja).

La felicidad es un estado mental. Uno puede ser feliz si así lo desea. No es un objetivo, es una actitud que uno mismo se adjudica simplemente por el hecho de poder pensar y llegar a la conclusión de que sonriendo y sintiéndose feliz uno vive mejor.

Lo que no se puede dejar pasar es que el dinero nos afecta muchísimo a nuestro estado mental. No nos engañemos, ¿quién no se siente más feliz cuando consigue un aumento de sueldo? ¿O cuando gana la lotería? ¿O cuando recibe una herencia?

En cualquier caso cuando uno tiene dinero en su poder hay que saber controlar los gastos y ser conservador por lo que pudiese pasar en un futuro. Gastar porque sí y tener más (porque lo puedes comprar) no te hace más feliz, de verdad que no y, de ser así, siento decirte que "tienes un gran problema".

En conclusión diré que la clave de ser feliz, según mi forma de verlo, está en tener tu inteligencia emocional sana y equilibrada y en rodearse de personas que igualmente la tengan, especialmente tus amigos y tu pareja.

NOTA DE MI AMIGO: No se puede ser egoísta tampoco... A nivel personal los que suplen las necesidades básicas ven todo esto de forma diferente. En el momento en que estas necesidades básicas no se pueden cubrir, de alguna forma la frase de "el dinero no da la felicidad" sería un poco incierta. Por eso el pensar que el dinero es completamente necesario y el mundo se mueve con él.

Diana.
"No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mídela por aquellas cosas que no cambiarías por dinero." (Paulo Coelho)

viernes, 6 de marzo de 2015

Y cuando lo encuentras... es lo más maravilloso del mundo

Por supuesto, me refiero al amor. Existe, lo sé, lo sabemos todos. Está donde menos te lo esperas, en quien menos te lo esperas. Pero existe siempre. A veces lo tienes justo delante y no te das ni cuenta. Otras de repente aparece y lo sientes desde el minuto uno de verlo, sabes que será, tarde o temprano, la persona perfecta para ti.

Pues bien, cuando la encuentres...

1. Primero quiérete a ti mismo. Es muy importante, porque el que no se quiere no puede querer. Y respétate. Si no te respetas no puedes pedir respeto.
2. Nada más despertarte abrázala/le.
3. Búscala/le y dale un beso cada vez que salgas de casa.
4. Vivid con intensidad cada día.
5. Ponle notitas por la casa... no pienses que son estúpidas, seguro que le sacarás una sonrisa.
6. Salid a cenar una vez de vez en cuando, solos.
7. Dale un beso inesperado cada vez que "baje la guardia".
8. Buscad formas en las nubes.
9. Disfrutad de una puesta de sol.

10. Pide disculpas de corazón y perdona de la misma forma.

11. Recordad aquel primer beso juntos y reproducidlo cada año en el mismo sitio a ser posible.
12. Cogeos de la mano para ir por la calle.
13. Dile "te quiero" a los ojos.
14. Abrázala cuando llore (o tú a él).
15. Practicad juntos el mismo deporte.
16. Reíd juntos.
17. Cambiad vuestros roles de vez en cuando, haced lo que la otra persona suele hacer.
18. Haced planes de futuro.
19. Viajad a algún sitio desconocido aún para ambos.
20. Escribid en un diario momentos especiales.
21. Caminad descalzos por la playa y paraos a escuchar el mar.
22. Dile que mientras no estuvo en tu vida estuviste pensando en ella (o en él) y en cuándo la encontrarías.
23. Acaríciala en silencio, mirándola a la cara con una sonrisa.
24. Dale el amor que te gustaría recibir de ella/él.
25. Muestra interés por su trabajo.
26. Improvisad una tienda de campaña con sillas, palos de escoba, sábanas y mantas en el salón. ¡No os olvidéis de la linterna y el chocolate!
27. Echaros en el césped a contar las estrellas una noche... o a esperar una estrella fugaz... o a ver cómo va pasando la luna por el firmamento.
28. Improvisad un picnic en el salón un día de lluvia.
29. Abrázala cuando esté enfadada/o, sin más y en silencio.
30. Nunca os acostéis enfadados.
31. Daros un beso de buenas noches y dormid muy juntos (y si es posible desnudos).

¿Se os ocurre algo más?

Diana.
"La vida siempre es maravillosa si sabes cómo vivirla" (Diana).

jueves, 5 de marzo de 2015

Mejor que estar sola

Me había propuesto la soledad, una temporada relajada, sin estrés, a mi ritmo. Quería encontrarme a mí misma, cambiar la forma de ver el horizonte porque el horizonte siempre está allí, lejos, inalcanzable sí, pero puedes verlo desde infinitos puntos de vista, desde lo alto de un volcán o desde la superficie del mar. 

Y me lo había propuesto sola, quería hacerlo sola, podía hacerlo sola y ya me he dado cuenta de que no necesito a nadie más que a mí misma para cambiar las cosas.

Pero cuanto más sola he querido estar más gente ha ido apareciendo a mi alrededor sin buscarla. Es como si la vida me diese ese grito de "no estás sola". Amigos de antaño, que desaparecieron en su momento, reaparecen sin buscarlos; gente de la que no sabía nada, dan noticias; los amigos de siempre, los cercanos, te llaman constantemente, te apoyan, te preguntan, cuentan contigo,... Es como cuando tienes las amarras y tu estás en el barco y en el muelle a la vez, sujetas tu barco contigo dentro con fuerza porque hace viento, porque la mar se agita y te cuesta enormemente controlar tu propia embarcación. 

Y llega un momento en que no puedes más, te encuentras sola ante el peligro y, agotada por los esfuerzos del oleaje, decides soltar el cabo. Y justo entonces, justo cuando lo sueltas y empiezas a ver que el cabo se empieza a hundir, que tu barco se va contigo quién sabe dónde y con qué suerte, que te ves a ti misma mirarte con cara de "no me sueltes, por favor" justo entonces alguien se lanza al agua y recoge tu cabo, te lo pone en la mano de donde salió con una sonrisa y no sólo eso, sino que sube al muelle a ayudarte a sujetarlo.

Y más aún, de detrás de ti empiezan a aparecer otros personajes, antiguos conocidos y nuevos que han llegado sin previo aviso pero que sabes que se quedarán para siempre en tu vida. Unos vienen avisados por otros, otros se acercan con curiosidad, otros llegan corriendo y todos se suman a ti para tirar de ese cabo con fuerza para no ver cómo te alejas sin rumbo.

Entonces te ves a ti misma sonreír en la embarcación de tu vida. Tú misma te sonríes desde el muelle y miras a tu alrededor y ves que no estás sola y que no es necesario estarlo. 

También te das cuenta de que algunos otros en los que confiabas se mantienen, sin embargo, al margen de la situación. Miran desde cerca pero sin hacer ningún ademán de ayudarte. Pero no te importa, eso dice muchísimo de ellos. Te centras en la cantidad de gente que tienes sujetando el amarre contigo... hay tantos que ni siquiera tú tienes que hacer ningún esfuerzo. Tu barco se aguanta solo gracias a todos ellos.

Y es entonces cuando te das cuenta de que esto es muchísimo mejor que estar sola, que la vida es fantástica y que los amigos, los de verdad, siempre están ahí.

Gracias a todos por ayudarme a amarrar mi barco y no dejarme ir nunca de vuestro lado.

Diana.
"No tienes que aceptar las cosas con las que no estás de acuerdo"


domingo, 1 de marzo de 2015

Queda prohibido.... ¿qué? ¿Qué es lo que está prohibido?

Hoy he estado hablando con una amiga de las prohibiciones... ufff cómo me fastidian... Libertad por Dios LIBERTAD que cada cual ya tiene conciencia y es mayorcito para saber qué debe y qué no debe hacer!!

Me molesta enormemente cuando alguien prohíbe algo a otro alguien simplemente porque ellos no quieren que hagan, digan, actúen de cierta forma por miedo, por control, por demostrar autoridad ante ti... ¡Yo qué sé! ¿quién sabe?. ¿Pero quién eres tú para prohibirle lo que tiene que hacer con su vida? "Pero mujer, -le he dicho- ¿aún no sabes que la única dueña de tu vida eres tú misma?"

Las únicas dos personas que pudieron en su momento prohibirte algo, y siempre fue por tu bien, tenlo claro, fueron tus padres cuando eras pequeña. Pero una vez que una ya es consecuente con sus actos y ya está, digamos, crecidita, ya no lo puedes tolerar. 

A mí, por lo menos, me entra el "efecto rebote": basta que me prohíban hacer algo para yo querer hacerlo... es parte de mi carácter rebelde. Soy así. 

Además soy de las de "plantéame un reto que lo vas a perder". Si no quieres que haga algo no me digas las palabras mágicas..., sí, sí, aquellas de: "a que no puedes..." o "a que no te atreves a..." porque puede que al principio vaya un poco despistada en algunos temas pero aprendo rapidísimo y si tengo que ponerme a estudiar sánscrito te aseguro que en menos de un minuto ya he aprendido la mitad del temario.

En fin, en la vida estamos rodeados de cosas que son prohibidas, o por lo menos así vemos el mundo que nos rodea. Desde muy pequeños nos dicen qué se puede hacer y qué no y muchas veces son cosas que en realidad tampoco son tan importantes. Hay muchas cosas prohibidas que tenemos, que en realidad no son las que realmente tendríamos que tener en mente para ser mejores personas en general, que es en realidad en lo que deberíamos centrarnos todos.

Pero vamos a ver, hay una cosa que se llama sensatez, sentido común, conciencia, el pensar un poco en los demás. Si todos tuviésemos un poquito de estas cosas no harían falta tantas prohibiciones. Se prohíbe fumar en los restaurantes pero en realidad no tendría que hacer falta si los fumadores pensasen en lo que molestan a los no fumadores que estés comiendo (y pagando buen dinero por tu comida) y que el de detrás te esté atufando con un puro habano. Tu bistec de 20 euros se convierte en un cenicero humeante con patatas al alquitrán y menestra de nicotina ¡por favor hombre! Pensemos en los demás. Usemos el sentido común, intentemos ayudar a los demás y no pasar de la gente. 

Se prohíbe ir a velocidades mayores de 120 km/h, se prohíbe beber alcohol si vas a conducir, se prohíbe gritar en un hospital o centro de salud,... por poner unos ejemplos tontos. Pero por favor,... es ¡sentido común!.

¡Qué bien irían los vecindarios, los barrios, las ciudades, las naciones, ¡el mundo! si todos pensásemos en cómo pueden sentirse los demás con una sonrisa tuya, con tu buen humor, con una mano para ayudar en cualquier momento...  

Diana.

"Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas."


AQUÍ VAN MIS "PROHIBICIONES" PARA VOSOTROS. 
Esto sí está prohibido...:

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Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un día sin saber qué hacer, tener miedo a tus recuerdos. 
Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños. 
Queda prohibido no demostrar tu amor, hacer que alguien pague tus dudas y mal humor. 
Queda prohibido dejar a tus amigos, no intentar comprender lo que vivisteis juntos, llamarles sólo cuando los necesitas. 
Queda prohibido no ser tú ante la gente, fingir ante las personas que no te importan, hacerte el gracioso con tal de que te recuerden, olvidar a toda la gente que te quiere. 
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo, no hacer tu destino, tener miedo a la vida y a sus compromisos, no vivir cada día como si fuera un último suspiro. 
Queda prohibido no intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen más que la tuya, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha. 
Queda prohibido no crear tu historia, dejar de dar las gracias por tu vida, no tener un momento para la gente que te necesita, no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita. 
Queda prohibido no buscar tu felicidad, no vivir tu vida con una actitud positiva, no pensar en que podemos ser mejores, no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
Pablo Neruda  "Prohibido prohibir".
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