martes, 30 de septiembre de 2014

¿Corazón o cerebro?

Ayer les mandé una foto a mis amigas por whatsapp. Era de un corazón que le daba la mano a un cerebro y rezaba así: "A ver, vamos a un lugar tranquilo a conversar...".

Me hizo pensar, la verdad, y les pregunté. "Vosotras ¿a quién le hacéis caso? Al corazón o al cerebro?". La soltera dijo: "a los dos, pero cuando le hago caso al cerebro no me como ná (palabras textuales) y cuando le hago caso al corazón después lloro", la casada dijo: "yo creo que al final de una forma u otra el cerebro hace caso al corazón... para bien o para mal". La tercera en discordia aún no ha contestado... a lo mejor se atreve a hacer un comentario.... Soy consciente de que me lees todos los días... sí sí tu... ;). ¡Revélate! jajajajjaja

- Por cierto, hago un apócope aquí para decir que me encantan vuestros comentarios al whatsapp, pero estaría guay si los hacéis en el blog para que los que quieran los vean también. A veces decís cosas súper bonitas... enga... que tampoco cuesta tanto! ;) -.

¿Y qué pienso yo? Pues, fácil, yo siempre he hecho caso al corazón, el cerebro piensa (y mucho en mi caso, demasiado diría yo) pero en cosas del amor no sirve de mucho pensar. Siempre seguí instintos, sentimientos, y es que hay que seguir al corazón cuando se pone feliz y empieza a palpitar como un loco, como si se te fuese a salir del pecho. A lo mejor siempre he pecado de ser pasional o impulsiva, pero es que el amor es así, irracional, no sirve de nada pensar, por eso el cerebro en estas cosas no sirve. 

Volviendo al tema, amiga... creo que estás equivocada, o al menos mi punto de vista es distinto al tuyo y las dos tenemos razón. Pero yo te digo que cuando se sigue al corazón no se tiene que sufrir. El amor no conlleva sufrimiento, si no no es amor. El amor es ilusión, dulzura, nerviosismo, risa, mimos, besos robados, es leer el pensamiento del otro con una mirada y una sonrisa, es la espera por algo emocionante y bonito. Cuando se sufre deja de ser amor.

Luego salió el tema de lo que ellas llamaron "los calentones", que dónde se ponían si en el corazón o en la cabeza. La otra contestó que la solución era: extraer, reubicar y cerrar. Yo os lo dejo a vuestro libre albedrío. Lo de los "calentones" es punto y a parte, pienso yo. Ahí ni hay amor ni hay nada más que eso, un calentón, y que más bien se quede ahí mismo, ni en la cabeza, ni en el corazón mucho menos. Mejor no pensar, ni enamorarse de un calentón. ¿No? No sé, se me pierde un poco el tema en eso.

También es verdad, amiga soltera (jajajja), que a veces sentirás cosas sin quererlo, sin buscarlo. Son cosas que no lo podrás controlar. Es cuando el cerebro te dice: "RENUNCIA" y el corazón contesta: "NO PUEDO". El amor siente cosas que la razón no entiende. Puedes mirar hacia otro lado y fingir que no te importa pero el corazón siempre estará ahí para recordarte qué siente, que no va a cambiar de opinión... porque, simplemente, no puede.

Por eso yo diría: Sin dudar sigue a tu corazón, pero lleva contigo tu cerebro porque si algo anda mal y no funciona como tu esperabas, si sufres, lo necesitarás para sanarte, pues él tiene la inteligencia para hacerte ver que todo vale la pena, cualquier relación, por "mala" que haya sido, porque si no te dio lo que buscabas te enseñó lo que necesitabas.


Diana. 
"Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón". Gabriel García Márquez.

"Lo ideal sería tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el pecho, así pensaríamos con amor y amaríamos con inteligencia".



lunes, 29 de septiembre de 2014

Pues sí, los adultos también las sufrimos...

... me refiero a las famosas "pataletas".
Leyendo por internet he encontrado este escrito y me parece interesante, así que aquí os lo dejo, a ver qué os parece a vosotros.

Diana.
"Nunca te rías del llanto de un niño... todos los dolores son iguales."

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Cuando decimos “pataleta” inmediatamente nos remitimos a la imagen de un niño fuera de control, que llora y pide algo a los gritos mientras zapatea contra el suelo. Sin embargo, día a día comprobamos que, aunque algunos adultos no se tiren en el suelo a zapatear, también tienen sus propias pataletas de vez en cuando. Y doy fe que pueden ser peores a las de los niños.

La pataleta puede ir desde una obstinación irracional, que no cede ante ningún argumento, hasta una franca auto agresión o conductas violentas hacia los demás. Es una forma precaria de chantaje emocional que en los niños corresponde a un egocentrismo para medir la autoridad de los padres. En los adultos, implica un déficit en la capacidad para comunicarse y un inadecuado manejo de la frustración.


La lógica de la pataleta

Aclaremos, antes que nada, que las pataletas son una conducta perfectamente normal en los niños. Más del 80% de los pequeños, entre 1 y 4 años, tienen pataletas. Después de esa edad, tampoco desaparecen. Se presentan de cuando en cuando, tanto en los niños como en los adultos.

La pataleta se define como una reacción desaforada de ira y descontrol, frente a una situación frustrante. Particularmente se produce cuando alguien no obtiene lo que quiere. En los niños suele incluir llanto, gritos, mordiscos y golpes a sí mismo o a los demás. Tiene diferentes intensidades y frecuencias: esa es la clave. El grado de descontrol y el número de veces en que se acude a este recurso determinan si estamos frente a una pataleta normal o a un problema más profundo.

El propósito de la pataleta es manipular. Se busca, en últimas, desesperar a quien puede otorgarnos una gratificación, hasta que por fatiga física o imposibilidad de tolerar la escena, ceda a nuestros propósitos. En otras palabras, es un descontrol que busca descontrolar a otros.

En los adultos la pataleta adquiere manifestaciones más sutiles. Generalmente persisten los gritos, pero el pataleo se convierte en manoteo, el llanto puede ser sustituido por peroratas de victimización; y los mordiscos y golpes también pueden presentarse, o transformarse, en conductas menos evidentes: auto agredirse verbalmente, adoptar actitudes nocivas como dejar de comer, comer en demasía, beber alcohol o todo aquello que implique un daño como respuesta ante la negativa a darnos lo que queremos.


Confiar en la razón y en el afecto

Un niño o un adulto con pataleta, en realidad está sufriendo. Puede parecerte que sus motivos son ridículos, pero lo cierto es que esa persona está experimentando una gran frustración. Aunque haya elegido un camino inadecuado para obtener lo que desea, eso no anula el hecho de que siente su necesidad como apremiante y se ha quedado sin recursos para satisfacerla.

Si a una pataleta se responde con desesperación creciente, construimos un círculo vicioso altamente negativo, que no ayuda a nadie. El descontrol, de lado y lado, se apodera de la situación y los involucrados quedan atrapados en emociones que los dañan. Lo que sigue son distancias y nuevos rounds en los que no gana nadie.

Tampoco es adecuado ignorar lo que ocurre, como aconsejaban los psicólogos hace unas décadas. Dejar solos a los niños únicamente incrementa su frustración y no resuelve nada. Con los adultos, el retiro equivale a una evasión del conflicto.

Así que lo aconsejable es, en primera instancia, no reaccionar. Permanecer en la situación sin decir nada, esperando a que la otra persona recupere el control para poder hablar. El adulto en pataleta no sabe cómo expresar lo que siente, así que es importante ayudarle a decirlo. Indagar cuáles son las razones que lo llevan a pensar que debe obtener eso que tanto desea, sin la menor demora.

Lo siguiente es ponerse del lado de esa persona y evaluar con ella los posibles caminos para que obtenga lo que desea. O, si es del caso, exponer tranquilamente las razones por las que, a juicio nuestro, debe renunciar a conseguirlo.

En cualquier caso, el desafío que una pataleta nos propone es el de no perder el control. No caer en el juego de agresiones. Y probarle al otro que no es un ser necesitado, sino una persona capaz de reconocer lo que verdaderamente quiere y luchar para lograrlo.

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domingo, 28 de septiembre de 2014

"Quiero" Jorge Bucay

Esta mañana, a las 5, ha venido mi hijo mayor llorando. Tenía una pesadilla (un señor quería quitarle el cerebro...). Se ha acurrucado a mi izquierda (a mi derecha ya tenía al pequeño que desistí a las 2 de la mañana de hacer viajes a su habitación porque no paraba de toser).
A las 8 se ha despertado: 
- Mamá, te quiero, no lo puedo soportar, te daría un millón de besos... gracias por quitarme el sueño malo, estoy súper feliz, hoy es el mejor día de mi vida.

¿Hay algo mejor que despertarse un domingo a las 8 de esta forma? :). A ver... las mentes "sucias" que más trabajan que se relajen un poco... jajajajajjaja.

Os dejo con Jorge Bucay, es algo que leí hace tiempo y quiero compartir con vosotros porque me gusta mucho.

Un beso a todos y feliz domingo.

Diana.
"Todo el mundo trata de realizar algo grande sin darse cuenta de que la vida se compone de pequeñas cosas".



QUIERO

Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy, hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.

QUIERO APRENDER
Quiero aprender a oírte sin juzgarte,
Quiero que me enseñes a opinar sin darte consejos,

Quiero aprender a confiar en mí sin exigirme,
Quiero enseñarte a ayudarme sin intentar decidir por mí,
Quiero aprender a cuidarte sin anularte,
Quiero que me enseñes a mirarte sin proyectar cosas en ti,
Quiero que aprendas a animarme sin empujarme,
Quiero enseñarte a abrazarme sin asfixiarme,
Quiero aprender a sostenerte sin hacerme cargo de ti,
Quiero que me enseñes como protegerte sin mentiras,
Quiero aprender a acercarme a ti sin invadirte,
Quiero que aprendamos a aceptar las cosas del otro que más nos disgustan, tanto como para no pretender cambiarlas. 
Quiero que hoy, después de lo aprendido yo de ti y tu de mí, seamos capaces de elegirnos otra vez sin condiciones.


Jorge Bucay.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Tirar la ropa de los niños a la basura y meter el pañal en la lavadora...

... y no darte cuenta hasta el día siguiente.

Por favor, no me digáis que soy la única loca a la que le ha pasado esto... No veas el lío se que monta en la lavadora con el pañal... Se destroza y sale la gelatina esa que se hincha, con el líquido, a bolitas pegada por toda la ropa. No veas el follón. ¿Habéis pasado alguna vez la aspiradora por dentro de la lavadora? Yo sí....

Y es que a veces una no da más de sí. 

Adoro a mis hijos pero es en estos momentos cuando te irías de viaje a algún sitio lejos, muy lejos, tu sola a escuchar el silencio, a vaciar tu mente, a no hacer absolutamente nada más que tirarte en el suelo de la playa, por ejemplo, y mirar el cielo, cerrar los ojos y escuchar a la mar ir y venir. 

Y es también en estos momentos cuando, egoístamente hablando, te das más cuenta que nunca de lo lejos que están los abuelos, de lo lejos que vives de tu familia en general... y te entra la tristeza. Me encanta ver recoger a los abuelos a sus nietos en el colegio (a alguno de ellos tal vez no le guste tanto) o cuando alguien me dice "vamos a comer a casa de la abuela" ¡qué envidieja!. Yo no puedo... :(

Yo también tenía a mis abuelos a 180 km. de mí. Recuerdo, cuando era pequeña, que alguna vez venían por sorpresa a pasar unos días con nosotros. Una inmensa felicidad se apoderaba de mi cuerpo cuando salía por la puerta del colegio y veía a mi abuelo allí esperándome. Le encantaba darnos la sorpresa y venir a recogernos él mismo. 

¡Qué importantes son los abuelos! Habrá de todo pero sé de buena tinta que los nietos para ellos son la vida (por supuesto que un ratito alguna tarde, tampoco hay que abusar de ellos que los niños son tuyos y sé también que pueden acabar con ellos si la "cena de pareja", "salida con las amigas" o lo que sea, se alarga algo más de la cuenta). 

Mi padre tiene seis nietOs... siempre quiso la nietA, yo no digo nada pero soy su única esperanza. Por ahora se queda en un "NO WAY!" (para los que no sepáis inglés traduzco "¡DE ESO NADA!"... pero como mi vida me da tantas sorpresas, vueltas, alegrías, cambios bruscos de rumbo (pero de esos que rompen el timón), golpes contra las rocas, pisotones de elefante, besitos tiernos y cajas y cajas de sorpresas todas distintas, quién sabe qué es lo siguiente... De momento estoy a la espera dando la cara a lo que venga, con alegría en el cuerpo, como siempre.

Las madres valemos para todo (y algunos padres también, soy consciente y que nadie se me enfade por favor, hablo por mi) pero ¡nos hace tantísima falta el dedicarnos tiempo a nosotras! Hay que encontrarlo como sea, porque luego vuelves a la batalla con más ganas. 

¿Qué puede ayudar? Pues un poco de deporte, un paseo por la playa, una película o un poco de tiempo para cortarte las uñas, estar con las amigas un rato o ir a la peluquería pueden hacerte todo un mundo. Yo, a veces, encuentro mi momento de relax yendo al supermercado sola (no os riáis que sé que a alguna también le pasa) o recogiendo al niño del colegio o escribiendo un post en el blog ;) (es mi última adquisición Jajajaja). Me pongo mis auriculares y "ando en mi mundo" (nunca mejor dicho), desconecto de todo lo que pasa a mi alrededor. Muy sorprendente tiene que ser la cosa (un perro verde no es suficiente) o mucho me tiene que llamar la atención algo o alguien (cruzarme con George Cloony por la calle valdría) para que me distraiga la atención de la canción que estoy escuchando y, posiblemente, cantando en voz baja eso sí, tampoco quiero que me tomen por loca. 

Pero definitivamente tienes que encontrar tus diez minutos de tiempo al día para ti sola, de lo contrario corres el riesgo de perder el pelo a puñados, pasando por que te salga un sarpullido o un tic nervioso en un ojo. Vete tú a saber.

Yo, muchas veces los encuentro cuando me voy a dormir. Vacío mi mente si quiero, si no pienso en cosas que me hacen sentir bien, que me llenan, que me hacen sonreír hasta que me duermo.

Todas las que sois mamás, y algunos papás también conozco, sabéis de lo que os hablo. Por favor, no os olvidéis de vosotras/os mismas/os, dedicaros tiempo, mimaros, comed chocolate a deshoras (mejor si tiene al menos el 70% de cacao), daros una ducha de agua bien caliente, domid todo lo que podáis y disfrutad de vuestros hijos tanto como os gustaría que disfrutaran con vosotras/os si fuéseis niñas/os de nuevo.

La vida es genial, respira hondo y vuelve al ataque.

Diana.
"HAZ SÓLO LO QUE AMAS Y SERÁS FELIZ. El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba de llegar, porque lo que debe ser será y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida." (Facundo Cabral). 

viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Cuántos colores tiene el Arco Iris?

Los que habéis tenido el placer de conocer a mi padre ya sabréis la respuesta, sabéis también que es uno de sus "temas" y es MUY reincidente en ello. Pero es que el hombre ¡tiene razón!

Lo normal es que vuestra respuesta haya sido "siete" sin dudarlo, ¿verdad? rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta, ¿no?

Esto de los siete colores es gracias a la creencia de Sir Isaac Newton el cual, en 1704, publicó su estudio sobre la descomposición de la luz y enumeró esos siete colores para, digamos, "adornar" más su creencia de los "sietes", número mágico donde los haya. A finales del s. XVII siete eran los astros conocidos (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno), siete eran los metales usados en la alquimia (oro, plata, cobre, mercurio, plomo, estaño y hierro), siete eran los días de la semana y también las notas musicales (entre otras cosas).

La realidad es que el Arco Iris cuenta con sólo SEIS colores (la iglesia también "metió aquí mano" puesto que el seis era un número demoníaco y no lo aceptaron) y, si no os gusta el seis, entonces el número se convierte en infinito. ¿Por qué? Bueno, el Arco Iris tiene miles de colores, tantas como longitudes de onda seas capaz de ver, o tantos colores como seas capaz de nombrar (las mujeres para esto somos expertas y volvemos a los hombres locos con eso del rosa fresa, chicle o fucsia, verde lima, pistacho, aceituna,... bueno, por poner unos ejemplos, ellos son más simples, verde es verde y si me aprietas mucho te diferencio entre un verde oscuro y verde claro, eso si no soy daltónico o daltoniano, mejor dicho). Lo cierto es que el color conocido como "añil" no es más que una tonalidad del violeta, como el rosa y el marrón son tonalidades del rojo.

Pero los colores en realidad no son un concepto físico sino biológico. El ojo humano tiene tres tipos de receptores de color llamados "conos", a los que se les puede asociar los colores primarios correspondiente a la longitud de onda a la que cada tipo de cono es más sensible. Por lo que, siguiendo nuestra interpretación de la luz visible, podríamos decir que el Arco Iris tiene únicamente tres colores. Aún así, si lo quisiéramos complicar un poco más, podríamos introducir los colores secundarios resultantes de la combinación los colores primarios dos a dos, resultando un total de seis colores, pero en ningún caso los siete descritos por Newton.

Como curiosidad os diré que este famosísimo espectro únicamente puede verse cuando nos encontramos de espaldas al sol gracias al ángulo de 138 grados de refracción de la luz amarilla (la que queda en el centro del arco).

Diana.
"Cuando llueve comparto mi paraguas. Si no tengo paraguas comparto la lluvia."




jueves, 25 de septiembre de 2014

Antes de irte.

A mi madre le encantaba la poesía. Yo, cada vez más, me doy cuenta de que soy igualita a ella... Y, como si la oyera, si estuviera aquí diría: "Sí, pero tu eres mucho más guapa"... jajajja.
Mi madre era, entre una lista interminable de cosas, maestra, la mejor del mundo. Te quiero mamá.


Antes de irte
asegúrate de dejarlo todo aquí
tu amor y tu alegría,
tus momentos y energía.

Antes de irte
no me dejes sola
abrázame fuerte
abrázame ahora.

Antes de irte
llévame contigo
jugaremos en los charcos
caminaré a tu cobijo.

Antes de irte
déjame tu voz,
deja tu sonrisa
anclada en mi corazón.

Antes de irte
deja una luz encendida
por si algún día vuelves
de nuevo a la vida.

Y luego vete, vete si quieres
sin mirar atrás
desnudo/a como llegaste
y sin ningún disfraz.

Y cuando te hayas ido
cuando mi mundo se haya hundido
mándame un silencio...
te mandaré un suspiro.

Pero cuando te hayas ido.

Llévate sólo mi recuerdo
llévate sólo mi amor
porque si te vas 
y te lo llevas todo
correré detrás de ti
y la muerte, por supuesto,
se reirá de mí.

Diana.
"Tenemos todos dos vidas. La segunda comienza cuando tomamos conciencia de que se tiene una sola" (Confucio).


También os dejo con este enlace. Creo que es digno de ver y por eso lo pongo aquí: entrevista para el trabajo más difícil del mundo




miércoles, 24 de septiembre de 2014

Entre el amor y la locura.

Hoy he conocido a una persona. Es increíble cómo a veces puedes llegar a conectar y abrirte con una persona en un par de horas más que con una a la que conoces de años atrás. Se agradecen ciertas personas que llegan de repente a tu vida... Como siempre digo "todo pasa por algo". Ella me ha recordado la siguiente historia que ya leí hace mucho tiempo pero bueno, por algo ha salido a colación y aquí os la dejo porque es bonita y curiosa a la vez. 

Diana.
"Enamórate de una loca porque te amará con locura. Las cuerdas atan..."

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EL AMOR Y LA LOCURA
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos
los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les
propuso: "¿Jugamos al escondite?". La intriga levantó la ceja intrigada
y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: "¿Al escondite?
¿Y cómo es eso?". "Es un juego -explicó la locura- en el que yo me
tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras
vosotros os escondéis. Y, cuando yo haya terminado de contar, el primero de
vosotros al que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego".

El entusiasmo bailó seguido por la euforia. La alegría dio tantos
saltos que terminó por convencer a la duda e, incluso a la apatía, a la
que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar; la
verdad
prefirió no esconderse, para qué, si, al final, siempre la
hallaban; y la soberbia opinó que era un juego muy bonito, pero que en el
fondo, lo que le molestaba es que la idea no hubiese sido suya. Y la
cobardía
... la cobardía prefirió no arriesgarse.

"Uno, dos, tres...", comenzó a contar la locura.
La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, se dejó
caer en la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia
se escondió tras la sombra del triunfo que con su propio esfuerzo
había logrado subir a la copa del árbol más alto. La generosidad casi no
alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso
para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la
belleza
; que si una rendija de un árbol, perfecto para la timidez; que
si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la voluptuosidad; que si
una ráfaga de viento, magnífico para la libertad. Así que terminó por
ocultarse en un rayito de sol. El egoísmo, en cambio, encontró un
sitio muy bueno desde el principio; lo encontró ventilado, cómodo... pero
eso sí, sólo para él. La mentira se escondió en el fondo de los
océanos, ¡mentira! en realidad se escondió detrás del arco iris. Y la pasión y
el deseo en el centro de los volcanes. El olvido... ¡se me olvidó dónde
se escondió! pero, bueno, eso no es lo importante.

Cuando la locura contaba 999.999, el amor aún no había encontrado
sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

"Un millón" contó la locura, y comenzó a buscar. La primera en aparecer
fue la pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Después escuchó a la fe
discutiendo con Dios en el cielo sobre teología. Y la pasión y el deseo
los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la
envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo. Al egoísmo no
tuvo ni que buscarlo, él solito salió disparado desde su escondite, que
había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la
belleza. Y con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró
sentada sobre una cerca sin decidir aún en qué lado esconderse.
Así fue encontrando a todos: la mentira detrás del arco iris, ¡mentira!
si ella estaba en el fondo del océano; y hasta el olvido, al que ya se
le había olvidado que estaba jugando al escondite. Pero, sólo el
amor no aparecía por ninguna parte. La locura buscó detrás de cada
árbol, bajo cada hueco del planeta, en la cima de las montañas; y,
cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y sus rosas, y tomó
un palo y comenzó a mover sus ramas. Cuando, de pronto... un
doloroso grito se escuchó: Las espinas habían herido los ojos del
amor.

La locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró,
pidió perdón y hasta prometió ser su Lazarillo.


Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en
la Tierra, el amor es ciego y la locura siempre le acompaña.


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martes, 23 de septiembre de 2014

Es una leyenda urbana, pero me parto de la risa de imaginar la absurda situación

La sexta flota americana y el faro de Finisterre.

Estoy segura de que todos habréis escuchado o leído lo siguiente en internet. Para los que aún no lo sepáis se trata de un hoax, una leyenda urbana, vamos que no es verdad, nunca sucedió (los americanos no son tan tontos y menos si se trata del capitán de un portaviones de la armada americana).
Con un poco de sentido común todo el mundo debería de darse cuenta de que no puede ser verdad. Que sepáis que el canal de emergencias marítimas es el 16 y no el 106 del que hablan (lo cual ya da una pista de que no es verdad) y, además, los americanos no cuentan con acorazados desde hace muchos años.

Han corrido incluso historias semejantes desde un faro francés a uno marroquí, pasando por el Yucatán (México). Sin embargo, la versión más antigua parece provenir de la versión en el faro Newofondland, Canadá. Incluso los portugueses inventaron una historia parecida aunque los del portaviones eran españoles en vez de americanos en ese caso.

Aquí os dejo una foto del faro de Finisterre (por cierto es precioso y da una sensación de libertad el estar allí increíble).


Este es el mensaje tal y como está circulando por internet: 

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CONVERSACIÓN REAL GRABADA DE LA FRECUENCIA DE EMERGENCIA MARÍTIMA CANAL 106, EN LA COSTA DE FINISTERRE ENTRE GALLEGOS Y NORTEAMERICANOS EL 16 DE OCTUBRE DE 1997

… Ruido de fondo.Americanos:-Recomendamos que desvíen su rumbo quince grados norte para evitar colisión.

Gallegos:-Negativo. Repetimos, son ustedes los que deben desviar su rumbo quince grados sur para evitar colisión.

Otra voz americana:-Al habla el capitán de un navío de los Estados Unidos de América. Insisto, desvíen ustedes su rumbo quince grados norte para evitar colisión.

Gallegos:-No lo consideramos factible ni conveniente, les sugerimos que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos.



Americano (muy cabreado): -Les habla Richard James Howard, al mando del portaviones USS Lincoln, de la marina de los EE.UU, el segundo navío de guerra más grande de la flota norteamericana. Nos escoltan dos acorazados, seis destructores, cinco fragatas, cuatro submarinos y numerosas embarcaciones de apoyo. Nos dirigimos al golfo Pérsico para preparar maniobras militares ante una eventual ofensiva de Irak. No les sugiero… Les ordeno que desvíen su rumbo quince grados norte!!! En caso contrario nos veremos obligados a tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad del buque y de la fuerza de esta coalición. Uds pertenecen a un país miembro de la OTAN, así que obedezcan inmediatamente y quítense de nuestro camino !!!

Gallego: -Les habla Xosé Manuel Otero Rivas. Somos dos personas. Nos escoltan nuestro perro y un canario que ahora está durmiendo. Tenemos el apoyo de la Cadena Dial de Coruña y el canal 106 de emergencia marítima. No nos dirigimos a ningún lado ya que les hablamos desde tierra firme. Nos hallamos en el faro A-853 de Fisterra, costa de Galicia. No tenemos ni puta idea en qué puesto estamos en el ranking de los faros españoles. Pueden tomar las medidas que consideren oportunas y les dé la puta gana para garantizar la seguridad de su buque de mierda que se va a hacer hostias contra las rocas, por lo que volvemos a insistir y le sugerimos que lo mejor, y más sano es que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar la colisión! Cambio.
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Otro día pondré la historia del pollo... esa creo que es verídica... 

Diana.
"Valientes son aquellas personas que saben sonreír aun cuando por dentro, su corazón llora…"





lunes, 22 de septiembre de 2014

Un cuento para empezar la semana

Hoy os dejo con esta alegoría budista que transcribe Paulo Coelho. Espero que os guste y os haga pensar.

Diana.
"Creer en nosotros mismos es suficiente para que nuestros sueños se pongan en movimiento"

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EL COLECCIONISTA DE INSULTOS
"Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario. Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla. Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío. Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo. Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros. Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurai repuso:

-Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?
-Por supuesto, a quien intentó entregarlo -respondió uno de los discípulos.

-Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos añadió el maestro-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Nadie nos agrede o nos hace sentir mal: somos nosotros los que decidimos cómo sentirnos. No culpemos a nadie por nuestros sentimientos. Somos los únicos responsables de ellos."
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domingo, 21 de septiembre de 2014

¿Qué cajones tienes tú abiertos?

Ayer me preguntó una amiga: "Diana ¿tu eres feliz?". Mi respuesta es sí, porque pongo todo mi ímpetu en ello todos los días, es mi forma de vida, intento apreciar lo que tengo y no desear demasiado lo que no tengo. No soy maga, todo el mundo puede serlo, sólo tienes que darte cuenta de que está en ti, que nadie tiene que hacerte feliz, sólo tú solita. Es como aquel que busca las gafas y las lleva en la cabeza o colgando del cuello. No busques fuera, busca dentro, busca en ti. 

Lo que puede pasar es que quieras que una persona en concreto, la persona que tu quieres porque convives con ella, incremente esa sensación de felicidad, ese es otro tema del que hablaré luego, pero feliz, lo que se dice feliz, has de serlo por ti misma... para empezar...

La felicidad es una actitud, una forma de vida, no es algo que tengas que conseguir. Metafóricamene hablando podría comparar mi cuerpo con un archivador, o con una cajonera con decenas de cajones si queréis. En cada carpeta del archivo o en cada cajón hay un sentimiento y entre ellos tengo el cajón de "ser feliz". De mí depende que ese cajón esté cerrado a cal y canto con tres cerrojos o que esté abierto de par en par.

A mí, mantenerlo abierto, me resulta bastante fácil: lo primero que tengo a mano en él y que me hace sentir feliz es la salud de mis hijos. No hay nada en este mundo que aprecie más que eso. Está en primera posición, tras eso hay un montón de cosas más que me hacen disfrutar de esa sensación de felicidad que me hace sonreír cada día. 

Ahora bien, si te empeñas en tener ese cajón cerrado y sólo tienes abiertos los del desánimo, la tristeza, la añoranza, la melancolía, la depresión,... eso es exactamente lo que vas a sentir y a tener porque sólo tú lo decides así. 
Empieza a cerrar cajones que no sirven para más que para molestar y amargarte la vida y empieza a abrir otros que te hagan sonreír cada día. Todos tenemos cosas que nos pueden hacer sacar una sonrisa, como también tenemos problemas y preocupaciones de las que ocuparnos, por supuesto que sí. Pero en ti está el darle más o menos tiempo a cada cosa. Ocúpate de los problemas y, una vez resueltos, cierra el cajón y a otra cosa mariposa. No te regocijes revolviendo en este tipo de cajones, sólo sirven para hundirte más en ellos y total, no vas a encontrar nada nuevo ni bueno. 

Recuerda: "quien busca halla"... sirve para todo, para lo bueno y para lo no tan bueno. ¿Por qué no buscar pues en los cajones que valen la pena?

Abre los cajones de la alegría, del optimismo, de lo positivo, de la esperanza, la ilusión, los sueños,... busca esos archivos, busca esas "aplicaciones" que ya tienes instaladas en ti (como en tu móvil) y ábrelas, empieza a disfrutar de tu vida como te mereces, ¡porque tu lo vales! ;)

Una cosa más, y respondiendo a mi amiga: te doy la razón en algo, lo que es verdaderamente increíble y maravilloso es que, además de serlo por ti misma, encima vivas con ese "alguien especial" que al verlo te haga sonreír cada día, te llene de alegría e ilusión, ilumine tu alma y te haga palpitar el corazón con fuerza, que te haga sentir cosas sin ni siquiera tocarte, que no quieras que se vaya nunca de tu lado porque sin él podrías seguir viviendo,  pero ya no sería lo mismo... en otras palabras, que sea ese "alguien especial" el que te ayude a rellenar tu cajón de "ser feliz" de cosas preciosas, puedes meterlo a él mismo si quieres y, lo que es más importante, a mantenerlo abierto porque bien es cierto que a veces la vida te pone delante pruebas, hechos, personas, que te hacen querer abrir los cajones "prohibidos". Debes ser fuerte y enfocarte sólo en los cajones importantes. Los demás son los que tienes que cerrar con tres cerrojos y tirar la llave al fondo del océano, allá por donde se hundió el Titanic.

Por favor, no confundas el ser feliz o tener motivos para serlo con no querer vivir con alguien porque ya no mantiene ese cajón abierto para ti, porque ya no está en él. Querida M (y todos los que estéis en más o menos su situación), tienes un montón de razones para sonreír cada día. Si quieres te las enumero pero creo que puedes encontrarlas por ti misma. Sé que puedes.

"Sólo se vive una vez"... o no, no lo sé, no lo creo, pero de momento y lo que es real es que estás en esta vida y tienes que aprovecharla al máximo. No la tires por la borda... 

Sólo tú eres dueño de tu vida y de tu destino. 


Diana.
"Cambia la manera de ver el mundo y el mundo cambiará para ti"






sábado, 20 de septiembre de 2014

Para reirse un poco hoy sábado.

LA CARTA DEL SUICIDA
Junto al cadáver de un suicida se encontró una carta explicatoria diciendo: 
Sr. Juez: No culpe a nadie de mi muerte, me quito la vida porque dos días más que viviese no sabría quién soy en este mar de lágrimas, y sería mucho martirio. Verá Ud... Sr. juez. 
Tuve la desgracia de casarme con una viuda, ésta tenía una hija, de haberlo sabido, nunca lo hubiera hecho. 
Mi padre, para mayor desgracia era viudo, se enamoró y se casó con la hija de mi mujer, de manera que mi mujer era suegra de su suegro, mi hijastra se convirtió en mi madre y mi padre al mismo tiempo era mi yerno. 
Al poco tiempo mi madrastra trajo al mundo un varón, que era mi hermano, pero era nieto de mi mujer de manera que yo era abuelo de mi hermano. 
Con el correr del tiempo mi mujer trajo al mundo un varón que, como era hermano de mi madre, era cuñado de mi padre, y tío de sus hijos. 
Mi mujer era suegra de su hija, yo soy, en cambio padre de mi madre, y mi padre y su mujer son mis hijos; además, yo soy mi propio abuelo. 
Sr. juez: Me despido del mundo porque no sé quien soy. 

El cadáver.



















viernes, 19 de septiembre de 2014

Kintsugi para el corazón

Hay cosas de ciertas culturas que me fascinan. La japonesa tiene muchas. Una de ella es el KINTSUGI ¿habíais oído hablar de eso?
El Kintsugi es un arte tradicional de Japón que consiste en la reparación de la cerámica rota con polvo de oro. Aquí tenéis un ejemplo:

La magia de esta técnica reside en su finalidad: reforzar las partes rotas uniendo las grietas con polvo de oro. La creencia (y lo más mágico para mí) es que creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más bonito.


La finalidad es que la cerámica no sólo quede reparada sino que sea aún más fuerte que antes de romperse y en lugar de tratar de ocultar los defectos y las grietas lo que se hace es que se acentúan, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza y, por qué no decirlo, en la más original y característica. Además la hace una pieza única.
El objeto es ahora más bonito por haber estado roto y ahora reparado. Las piezas, que podían haber acabado en la basura, renacen. Ahora estos objetos tienen una historia que contar.

Con esta técnica convierten objetos dañados en verdaderas obras de arte


Y digo yo ¿y si extrapolamos esto a las personas? ¿Se puede curar un corazón roto? Yo creo que sí, es más, creo que es necesario e imprescindible hacerlo. Hay que entender que los sentimientos y los corazones dañados se pueden reparar con amor y volverse de esta forma incluso más fuertes.

La gente tiende a pensar que un corazón roto (destrozado a veces de forma irreparable porque hay gente muy mala y sin sentimientos por ahí que hace daño, mucho daño) podría curarse con el tiempo pero que nunca volverá a ser lo mismo, se volverá desconfiado y duro, infranqueable en algunas ocasiones.


Yo no pienso así.


Pensad una cosa: ¿Qué tal si aplicásemos este arte milenario japonés a nuestros corazones? Pensadlo bien...

Decora y destaca la historia de tu corazón con tiritas de colores, con amor, une sus trozos con hilo de oro, un poco de aceite de rosa mosqueta hará que cicatrice antes... Quiérelo, hazlo único, dale cariño, fuerza y personalidad. Reorienta el dolor que te produjo esa rotura en otra dirección para que te sirva de provecho y vuelve a amar con todo tu corazón. Tú te lo mereces y los demás también, te están esperando.

¿Alguien es consciente de todo lo que ha aprendido en cada esfuerzo que habéis hecho para conseguir algo, cada vez que os han roto el corazón, cada intento frustrado?
¿Os habéis dado cuenta de que vuestro corazón merece ser amado y querido sin límite?
¿Por qué no tirar hoy mismo el muro infranqueable que os construisteis alrededor de él aquella vez que te hirieron? ¿Para qué mantenerlo? ¿Por miedo? ¿¿¿Tienes miedo??? ¿No te da más miedo no intentarlo y quedarte para siempre donde estás?

¡¡Inténtalo!!, seguro que merece la pena. Sólo fracasa el que no intenta hacer nada para lograr algo. Algunos piensan que el fracasado es aquel que no logra algo que desea, pero en realidad es al revés.

La pena, el dolor, la culpa, la vergüenza, la angustia y la pérdida, son sólo la cruz de una moneda que tiene también su cara opuesta: la alegría, la felicidad, la entrega, el orgullo, el entusiasmo, la compañía... 

Sé positivo. Centrarte en la parte negativa de las cosas es regocijarse en algo que no nos aporta más que dolor y la sensación irreal de infravalorar y despreciar aquello que en su momento fue positivo y nos llenó de alegría y que ahora no recordamos. 


Los surcos que te dejan en el corazón debes valorarlos como en el kintsugi pues la vida es tanto la entereza y la integridad como la rotura y el desánimo. 

Nosotros nos empeñamos en ser fuertes, que nadie pueda con nosotros, que nadie nos rompa y para ello nos protegemos con muros de piedra de tres metros de alto por uno de profundo, todo a nuestro alrededor. ¿No es triste tener que estar siempre en pie de guerra para defendernos? ¿Defendernos de qué? ¿De alguien que viene a la puerta de tu castillo infranqueable con un montón de amor y un pastel de chocolate? ¿Estamos tontos o qué? 

Claro, y ahora vendrá alguien con un: "Claro Diana, seguramente a ti nunca te han roto el corazón y, como no lo has vivido, no sabes lo duro que es, uno acaba desconfiando de todos y cada uno de los corazones que se acercan a la puerta de tu castillo... Ni chocolate ni nada, ya no te fías". 

Pues sí, claro que me rompieron el corazón y por eso os cuento esto. Está lleno de tiritas de colores y no tengo muros. Confío, vivo y aprovecho las oportunidades. Punto.

Valoro la experiencia vivida, cada cicatriz de mi corazón, como algo maravilloso y enriquecedor y acepto positivamente todo aquello que es, que llega a mi vida y que por mucho que me empeñe no puedo cambiar porque creo en mi destino. Me he tenido que tragar mil veces el "eso no me va a pasar a mi". Nunca digas "de ese agua no beberé" porque el camino es largo y te puede dar sed. 
Mi vida ha dado ya varios cambios de rumbo, cosas inimaginables que nunca pensé que fueran a pasarme, así que estoy preparada siempre para cualquier nueva sorpresa del destino. 

Después de lo vivido, ese corazón original, ya no existe, es mucho mejor, ahora tiene experiencia. En su lugar, hay una nueva pieza que recuerda mucho a la anterior y que está hecha en un 95% de la misma materia. Puedes decidir ser uno más o ser único, ser tú mismo. De ti depende qué haces con lo vivido. Si de verdad reconoces lo que has aprendido y te valoras te darás cuenta de que la verdadera felicidad está en reconocer y aceptar que esta nueva pieza, ese nuevo corazón es, también, una obra de arte. TU obra de arte.


Thinking of you A.B... I´ll miss you. You are such a beautiful mess... ;)
Diana.
"Nada como lograr aquello que otros dijeron que no lograrías".




jueves, 18 de septiembre de 2014

El elefante encadenado (Jorge Bucay)

Jorge Bucay es uno de mis autores favoritos. Aquí os dejo un cuento que os hará pensar y reflexionar, (como todos sus cuentos). Espero que os guste.

Diana.
"Nunca digas 'no puedo' di ' no lo he conseguido todavía' ".




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- No puedo -le dije- ¡No puedo!
- ¿Seguro? -me preguntó el gordo.
- Sí, nada me gustaría más que sentarme frente a ella y decirle lo que siento... pero sé que no puedo.
El gordo se sentó a lo Buda en esos horribles sillones azules de consultorio, se sonrió, me miró a los ojos y bajando la voz (cosa que hacía cada vez que quería ser escuchado atentamente), me dijo:
- ¿Me permites que te cuente algo?
Y mi silencio fue suficiente respuesta.
Jorge empezó a contar:


Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante.

Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: – Si está amaestrado ¿Por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: EL ELEFANTE DEL CIRCO NO ESCAPA PORQUE HA ESTADO ATADO A UNA ESTACA PARECIDA DESDE QUE ERA MUY, MUY PEQUEÑO.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez.


-Y así es Demián. Todos somos como ese elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.

Vivimos creyendo que un montón de cosas “no podemos” simplemente porque alguna vez, antes, cuando éramos chiquitos, alguna vez probamos y no pudimos. Hicimos, entonces, lo del elefante: grabamos en nuestro recuerdo: NO PUEDO… NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ.
Hemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. 
Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma: 

“NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ”

Jorge hizo una larga pausa; luego se acercó, se sentó en el suelo frente a mí y siguió:
- Esto es lo que te pasa Demián, vives condicionado por el recuerdo de que otro Demián que ya no es, no pudo. 
Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón…… TODO TU CORAZÓN”.
Jorge Bucay (Recuentos para Demián)
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